
El Congreso italiano debate una nueva ley de seguridad que de aprobarse, cerraría por dos años el ingreso de inmigrantes al país. La propuesta ha tenido el respaldo del ministro del Interior, Roberto Maroni.
"La situación económica que involucra a Italia y a los demás países del mundo exige una evaluación atenta de las políticas ligadas al mundo de la inmigración", dijo Maroni. "Hasta hace unos meses se podía pensar en proceder como en los años pasados con los decretos que establecen los flujos de nuevos ciudadanos extracomunitarios, con regular permiso de trabajo". Pero la crisis ha cambiado la situación -agregó- y "sería útil una moratoria de dos años a los flujos" inmigratorios.
El ministro dijo que la decisión no sería una novedad porque en 2004 la Comisión Europea decidió lo mismo cuando la Unión se expandió de 15 a 25 países. Pero la realidad es distinta. Lo que se suspendió -y sólo algunos países aplicaron la medida- fue el libre movimiento de personas en el espacio europeo por parte de los nuevos ciudadanos comunitarios, que debían como antes pedir los permisos de trabajo. Ahora en cambio, por dos años las fronteras serían cerradas herméticamente.
Maroni dijo que el "stop a la inmigración" se aplicaría en 2009 y 2010, porque ya están en vigor los 170 mil ingresos por este año. El ministro advirtió que el cierre de las fronteras a los extracomunitarios podría ser aplicado "incluso sin la aprobación de una ley".
Un sondeo señala que el 85% de los ciudadanos de la Península no quieren que entren más extranjeros. Crecen el racismo y la xenofobia más que en los otros países europeos. Más del 60% de los italianos consideran "un peligro para la seguridad" la presencia de extranjeros y el 68% cree que "la mayoría son clandestinos".
"La situación económica que involucra a Italia y a los demás países del mundo exige una evaluación atenta de las políticas ligadas al mundo de la inmigración", dijo Maroni. "Hasta hace unos meses se podía pensar en proceder como en los años pasados con los decretos que establecen los flujos de nuevos ciudadanos extracomunitarios, con regular permiso de trabajo". Pero la crisis ha cambiado la situación -agregó- y "sería útil una moratoria de dos años a los flujos" inmigratorios.
El ministro dijo que la decisión no sería una novedad porque en 2004 la Comisión Europea decidió lo mismo cuando la Unión se expandió de 15 a 25 países. Pero la realidad es distinta. Lo que se suspendió -y sólo algunos países aplicaron la medida- fue el libre movimiento de personas en el espacio europeo por parte de los nuevos ciudadanos comunitarios, que debían como antes pedir los permisos de trabajo. Ahora en cambio, por dos años las fronteras serían cerradas herméticamente.
Maroni dijo que el "stop a la inmigración" se aplicaría en 2009 y 2010, porque ya están en vigor los 170 mil ingresos por este año. El ministro advirtió que el cierre de las fronteras a los extracomunitarios podría ser aplicado "incluso sin la aprobación de una ley".
Un sondeo señala que el 85% de los ciudadanos de la Península no quieren que entren más extranjeros. Crecen el racismo y la xenofobia más que en los otros países europeos. Más del 60% de los italianos consideran "un peligro para la seguridad" la presencia de extranjeros y el 68% cree que "la mayoría son clandestinos".
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