
Familiares de inmigrantes que envían remesas a Bolivia, funcionarios públicos que cobraron jubilaciones en Perú, campesinos y gente de clase media en Colombia son el blanco preferido de las estafas piramidales, un delito inventado hace más de un siglo, que sigue cobrando víctimas, sobre todo entre los más pobres.
Miles de millones de dólares son captados por delincuentes que ni siquiera manejan un software sofisticado. "Un disco duro con la lista de los clientes es suficiente", dijo Camilo Valdivieso, asesor de la Superintendencia de Ecuador.
El dinero fluye tan rápido y en tal cantidad que en Perú las autoridades hallaron "habitaciones abarrotadas de billetes" enmohecidos en 1993 en una empresa intervenida, reveló Eduard Ascensio Domínguez de la Superintendencia de Banca y Seguros de ese país.
Con frecuencia cuando sale a luz pública el fraude provoca crisis sociales debido a que las víctimas, que se cuentan por miles, se movilizan, irónicamente en defensa del estafador, con la ilusión de recuperar sus ahorros.
"Esos desórdenes públicos impiden a veces que las autoridades actúen mejor", dijo Valdivieso. "Son masas activas que muchas veces son financiadas por los mismos estafadores", acotó Ascensio Domínguez.
El caso más reciente ocurre en Colombia, donde el gobierno acaba de intervenir varias de estas firmas ante la sospecha de que lavaban dinero del narcotráfico.
Al principio estas operaciones son legales, operan silenciosamente, inventan empresas de fachada y hasta colocan anuncios en la televisión, lo que hace difícil detectarlas. Las estafas piramidales son organizadas alrededor de "negocios imposibles de realizar". "Funcionan mientras siguen ingresando fondos y llega un momento en que los depósitos de la base ya no cubren los intereses de los depósitos anteriores. En ese momento la pirámide colapsa y el estafador desaparece", explicó el investigador boliviano, Oscar Pamo.
En Perú la empresa Clae desbaratada en 1993 estableció con eficacia mecanismos ilegales para garantizar el cobro de préstamos a través de un sistema de llegaba a utilizar la fuerza bruta. Más de 150.000 peruanos fueron estafados por un monto de 350 millones de dólares por un sujeto que tras salir de la cárcel por estafa volvió a engañar a gente que siguió confiando en él.
Los estafadores dicen a sus clientes que sus inversiones están afuera del país en empresas que operan en la bolsa pero que nadie conoce.
Los mecanismos de control no siempre son eficientes y oportunos, reconocieron los expertos y por ello recomendaron a los países a esforzarse para reforzar sus legislaciones frente a hábiles estafadores que se ingenian nuevos métodos para engañar a la ley. Una tarea urgente, señalaron, es incrementar las campañas de información y prevención para evitar que más incautos caigan en la trampa.
Miles de millones de dólares son captados por delincuentes que ni siquiera manejan un software sofisticado. "Un disco duro con la lista de los clientes es suficiente", dijo Camilo Valdivieso, asesor de la Superintendencia de Ecuador.
El dinero fluye tan rápido y en tal cantidad que en Perú las autoridades hallaron "habitaciones abarrotadas de billetes" enmohecidos en 1993 en una empresa intervenida, reveló Eduard Ascensio Domínguez de la Superintendencia de Banca y Seguros de ese país.
Con frecuencia cuando sale a luz pública el fraude provoca crisis sociales debido a que las víctimas, que se cuentan por miles, se movilizan, irónicamente en defensa del estafador, con la ilusión de recuperar sus ahorros.
"Esos desórdenes públicos impiden a veces que las autoridades actúen mejor", dijo Valdivieso. "Son masas activas que muchas veces son financiadas por los mismos estafadores", acotó Ascensio Domínguez.
El caso más reciente ocurre en Colombia, donde el gobierno acaba de intervenir varias de estas firmas ante la sospecha de que lavaban dinero del narcotráfico.
Al principio estas operaciones son legales, operan silenciosamente, inventan empresas de fachada y hasta colocan anuncios en la televisión, lo que hace difícil detectarlas. Las estafas piramidales son organizadas alrededor de "negocios imposibles de realizar". "Funcionan mientras siguen ingresando fondos y llega un momento en que los depósitos de la base ya no cubren los intereses de los depósitos anteriores. En ese momento la pirámide colapsa y el estafador desaparece", explicó el investigador boliviano, Oscar Pamo.
En Perú la empresa Clae desbaratada en 1993 estableció con eficacia mecanismos ilegales para garantizar el cobro de préstamos a través de un sistema de llegaba a utilizar la fuerza bruta. Más de 150.000 peruanos fueron estafados por un monto de 350 millones de dólares por un sujeto que tras salir de la cárcel por estafa volvió a engañar a gente que siguió confiando en él.
Los estafadores dicen a sus clientes que sus inversiones están afuera del país en empresas que operan en la bolsa pero que nadie conoce.
Los mecanismos de control no siempre son eficientes y oportunos, reconocieron los expertos y por ello recomendaron a los países a esforzarse para reforzar sus legislaciones frente a hábiles estafadores que se ingenian nuevos métodos para engañar a la ley. Una tarea urgente, señalaron, es incrementar las campañas de información y prevención para evitar que más incautos caigan en la trampa.
0 comentarios:
Publicar un comentario