
Por Bruno Ortiz Bisso
En enero pasado unas 150 personas, que se encuentran en lista de espera, pudieron tener una oportunidad de vida; sin embargo, debido principalmente a la negativa de los familiares, se perdieron 28 casos para trasplantes de órganos. Así lo informó la Oficina Nacional de Donación y Trasplante (ONDT) del Ministerio de Salud.
Según el doctor Juan Almeyda, director de la ONDT, las justificaciones para las negativas suelen reflejar los mitos que se han forjado a través de los años y la falta de información sobre el tema. “Algunos no aceptan porque aseguran que en sus lugares de procedencia se entierran a los muertos completos. Otros se niegan creyendo que tras la donación no podrán velar a sus familiares y eso es totalmente falso”, asegura.
Agrega que las extracciones a los fallecidos se hacen de manera similar que una cirugía en pacientes vivos. “Se cierran los cortes colocando puntos y las intervenciones se realizan en salas de operaciones con los mismos cuidados y asepsia, pues hay que preservar el órgano”, detalla.
Desde hace unos años se incluyó en los datos consignados en el Documento Nacional de Identidad (DNI) la autorización del ciudadano para que se utilicen sus órganos tras su fallecimiento. Y aunque para la gran mayoría aquello parezca letra muerta, en realidad su validez está refrendada legalmente.
“La ley del trasplante le brinda validez a lo expresado en el DNI, y agrega que en caso de que no haya certeza de la voluntad del fallecido se recurrirá a la familia. Sin embargo, en la práctica si extraemos los riñones haciendo caso al DNI sin consultar a nadie, la familia podría hacer un escándalo por la falta de cultura y habría más desconfianza en el sistema”, precisa Almeyda.
Almeyda recuerda que en marzo entrará en funcionamiento un sistema con el cual la ONDT supervisará todo el proceso de donaciones y trasplantes para darle confiabilidad y transparencia.(El Comercio)
En enero pasado unas 150 personas, que se encuentran en lista de espera, pudieron tener una oportunidad de vida; sin embargo, debido principalmente a la negativa de los familiares, se perdieron 28 casos para trasplantes de órganos. Así lo informó la Oficina Nacional de Donación y Trasplante (ONDT) del Ministerio de Salud.
Según el doctor Juan Almeyda, director de la ONDT, las justificaciones para las negativas suelen reflejar los mitos que se han forjado a través de los años y la falta de información sobre el tema. “Algunos no aceptan porque aseguran que en sus lugares de procedencia se entierran a los muertos completos. Otros se niegan creyendo que tras la donación no podrán velar a sus familiares y eso es totalmente falso”, asegura.
Agrega que las extracciones a los fallecidos se hacen de manera similar que una cirugía en pacientes vivos. “Se cierran los cortes colocando puntos y las intervenciones se realizan en salas de operaciones con los mismos cuidados y asepsia, pues hay que preservar el órgano”, detalla.
Desde hace unos años se incluyó en los datos consignados en el Documento Nacional de Identidad (DNI) la autorización del ciudadano para que se utilicen sus órganos tras su fallecimiento. Y aunque para la gran mayoría aquello parezca letra muerta, en realidad su validez está refrendada legalmente.
“La ley del trasplante le brinda validez a lo expresado en el DNI, y agrega que en caso de que no haya certeza de la voluntad del fallecido se recurrirá a la familia. Sin embargo, en la práctica si extraemos los riñones haciendo caso al DNI sin consultar a nadie, la familia podría hacer un escándalo por la falta de cultura y habría más desconfianza en el sistema”, precisa Almeyda.
Almeyda recuerda que en marzo entrará en funcionamiento un sistema con el cual la ONDT supervisará todo el proceso de donaciones y trasplantes para darle confiabilidad y transparencia.(El Comercio)
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