viernes, 10 de abril de 2009

Emaús, más que una casa de reciclaje

"Parece una casa de locos, pero aquí todo vale", manifiesta César Arellano con una sonrisa cómplice y una mirada chispeante, como justificando los cerros de objetos que -a simple vista- parecen no ser parte de la decoración de los Traperos de Emaús, pero que luego volverán a estar utilizables. El administrador de este recinto no se pone serio ni cuando le pone precio a los objetos renovados, incluso advierte que uno tiene que ser medio sicólogo para darle un valor al producto, pues no sólo gente humilde viene a comprar sino, también, el respetable público que tiene recursos pero que busca lo más barato y cómodo.La genial habilidad para transformar los materiales aparentemente inservibles y convertirlos en utensilios de segunda mano, dignos para ser vendidos a cómodos precios, es la habilidad de los trabajadores de Traperos de Emaús, quienes ven en el reciclaje una opción para hacer frente a la vida.
Son 34 las personas de escasos recursos económicos que trabajan en esta institución, ubicada en la Panamericana norte Km. 562. Ellos llegaron de diferentes puntos del país sin dinero ni educación, y sólo con la esperanza de encontrar un techo donde ganarse dignamente el dinero para salir adelante.

PROYECTO AUTOSOSTENIBLE. César Arellano Timaná es el director de Traperos de Emaús, quien desde hace 13 años llegó desde su cálida Piura con el propósito de asumir el reto de crear una filial de esta institución reconocida a nivel internacional por su labor de reciclaje y ayuda social a favor de quienes más lo necesitan."En 1996 fundamos Traperos de Emaús en Trujillo con el objetivo de convertirlo en un proyecto autosostenible gracias al reciclaje, pues el 70 por ciento de cosas que recogemos sirve para autosostenernos, y el 30 por ciento restante lo donamos a las instituciones públicas que lo solicitan o a los clubes de madres que verdaderamente lo requieren", afirma el representante de la institución.

¡AQUÍ TODO SIRVE! Cartones, papeles, plástico, madera, entre otros, son los materiales que vuelven a tener vida en los diferentes talleres de Traperos de Emaús, donde experimentados maestros trabajan laboriosamente para lograr la reutilización de los productos desechados por la mayoría.Cabe mencionar que los productos reciclados son seleccionados y luego se derivan a los talleres de soldadura, carpintería, electrónica, industria del vestido o pintura, según el material del que está confeccionado.Posteriormente, son ofertados en lo que se denomina "Bazar Popular", que cada martes, jueves y sábados abre sus puertas desde las 9 de la mañana para ofrecer los renovados utensilios a precios verdaderamente insuperables.FIELES CLIENTES. Precisamente, uno de los más antiguos clientes del "Bazar Popular" de Traperos de Emaús es Juan Miguel Aranda, vecino esperancino que desde hace más de cinco años compra sus muebles, libros, adornos del hogar y hasta finos cuadros en esta tienda que presenta el 50 por ciento de descuento a comparación de los demás centros comerciales.Así como don Juan Miguel, existen centenares de clientes de todo rango social que acuden masivamente a adquirir lo que en un inicio estaba destinado a la basura.Casa de animalesEl Sait ya no ladra, el perro pit bull que algún día cuidó a una familia terminó por residir en los Traperos de Emaús, en donde más de una veintena de su especie ha llegado por diversos motivos. En este recinto no sólo hay perros guardianes, sino que también sirve para criar cuyes, conejos, gallinas, gansos y otros animales que -casi siempre, como lo dice César Arellano- envejecen junto a sus criadores.

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