miércoles, 10 de septiembre de 2008

LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS TURISTICAS


Iván La Riva Vegazzo
Consultor en turismo
ivanlariva@hotmail.com


Comparto con el profesor José Manuel Velásquez Millán de la Universidad de Oriente (Venezuela) cuando sostiene que las empresas que prestan servicios turísticos, y el destino en general, tienen el deber irrevocable de ajustarse a las circunstancias variables de los mercados emisores, que imponen el compromiso de la calidad del producto/servicio; puesto que nos encontramos con una demanda supersegmentada, más experimentada y con altos niveles de exigencia.
Las particularidades a tomar en cuenta en el modelo de calidad que se establezca en las empresas turísticas, corresponden a los logros que la sociedad ha obtenido en el mundo laboral, como es la distribución de las vacaciones en períodos más cortos a lo largo del año; el surgimiento de nuevas motivaciones para sus desplazamientos, conductas que están originando nuevas necesidades de los turistas y han llevado a los directivos a mejorar los procesos de marketing.

Según lo desarrolla Álvaro Casanova García (2004), de la Fundación Global Nature, en el documento “Sistemas de Calidad en Establecimientos Turísticos en España”, los resultados que aporta el turismo deben estar en consonancia con las decisiones dictadas para mejorar la calidad y generar amplias perspectivas de negocio del sector empresarial. Este interés por la mejora de la calidad integral del turismo debe ser reconocido por los gobiernos y las empresas privadas, dejando en evidencia que ambos sectores deben contribuir al crecimiento de los destinos y los negocios, organizando las capacidades de trabajo y perfilando el financiamiento, que se patentizan a través de tres factores concretos: Una propuesta factible y permanente de mejoramiento de la gestión organizacional, la participación esmerada del factor humano y la aplicación de nueva tecnología.
Este significado de calidad se ajusta a la nueva gestión de la empresa de la hospitalidad y el turismo de forma sistémica, comprometiendo a todas las áreas y las actividades que se ejecutan, en una conexión armónica que abarca a todos los factores que configuran el producto turístico; por lo tanto, se puede asegurar que la administración de la calidad supone agregar valor a estas operaciones y que quienes prestan el servicio en las diferentes ocupaciones de servicio, están comprometidos con los resultados del negocio.
En conclusión, las circunstancias que se están produciendo en los mercados emisores, han llevado a las empresas turísticas al diseño y ejecución de estrategias sustentadas en el compromiso de la calidad del producto/servicio y con ello, se ajustan al nuevo contexto turístico mundial, dando suficiente y justo protagonismo a los recursos y capacidades empresariales, en la búsqueda de una gestión más efectiva y rentable. En esta particular sociedad del Siglo XXI, el grupo de personas que laboran en estas empresas deben esmerarse en satisfacer a otros, que en condición de turistas, demandan experiencias inolvidables, cargadas del valor que le transmite la calidad del producto/servicio.

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