Por: Guillermo OrtegaOpinión El Tayabamba
Si para escribir estas líneas hay que identificarse con la frase que todo tiempo pasado fue mejor, pues me identifico y me animo hacer este pequeño ejercicio de la memoria buscando en el baúl de los recuerdos los hechos y los personajes que un día le dieron vida a esta tierra y que hoy por hoy como los suspiros también se han ido.
Recuerdo que de niño observaba con atención la celebración del carnaval una fiesta costumbrista con profundo arraigo popular en los habitantes de tayabamba, cada domingo de la semana había por lo menos una unsha (palo revestido) en donde los jóvenes de la época se congregaban en círculos para danzar y cantar las coplas cajamarquinas del carnaval utilizando polvos y serpentinas que compartían con las lindas paisanas en cada vuelta de baile y alegría, cuantos amoríos se iniciaron en estas fiestas y cuantas alegrías colmaban los corazones de los más niños, pero también cuantos resfriados se pillaban producto de los baldes de agua que caían limpiamente en los cuerpos rebosantes o el impacto de algún globo llenados con agua del grifo Santa Rosa o del chorro del mercado y los había también llenados con añilina y eran los mas temidos. Y es que las unshas competían unas con otras y había que tener buen físico para estar en cada una de ellas; las había en Alfonso Ugarte, en el jirón José Gálvez, los policías plantaban una, en la esquina del chorro de Alfonso Ugarte, la unsha de los fresnos y que decir de la unsha del barrio Chicago la más popular y la mas concurrida, donde se bailaba con los cajeros y la vieja banda de músicos y no dejaba de circular el popular turquito (bebida típica) que calentaba mas los ánimos y los corazones y cada tumbada de unsha terminaba con su bailecito en los ambientes del club Sport Tayabamba, vaya a ver esos jóvenes de antaño haciendo gala de sus mejores pasos de baile para impresionar a la pareja, por mi edad de niño no podía acudir a dichos bailes, pero me contentaba dejándolos felices en el club y luego irme a tomar un cafecito caliente con los pancitos especialmente preparados para tal ocasión.
La culminación del carnaval llegaba con la bajada del Calixto, un personaje muy popular querido por los niños y repudiado por los togaos de la época por lo que podía dejar en su testamento; este personaje pintoresco bajaba a lomo de burro desde las alturas de los fresnos en compañía de una buena banda y rodeado de muchachos que no dejaban de arrojarle globos y acompañarlo en su camino hasta la plaza de armas en donde el dicho Calixto tenia que dejar su mensaje para sus hijos porque esa tarde como despedida lo iban a botar por el alto de la caridad hasta el próximo año; la multitud congregada en las graderías de la plaza de armas reía hasta no poder con las ocurrencias del Calixto: “y para mi hijo fulano, le dejo la canción las cuñadas no se acaban”.. entre otros dichos que muchas veces incomodaban a los personajes mas renombrados de Tayabamba, pero que para todos sonaba muy jocoso; luego de terminar la lectura el popular Calixto se despedía causando una gran tristeza en todos los corazones con la esperanza de el año que viene disfrutarlo nuevamente.
Recuerdo que en mis épocas de juventud, los tiempos iban cambiando y también las costumbres, ya no bajaba el Calixto, pero si se colocaban las famosas unshas y los bailes en el club Sport se repetían al cual pudimos acudir y gozar lo mismo que los antepasados lo hicieran, por aquellos tiempos desde otros lugares de la costa regresaban los jóvenes tayabambinos a gozar de sus tradiciones como jalados por un imán secreto que hasta hoy mantiene Tayabamba y por eso su encanto.
Hoy en día, el carnaval y la sombra del Calixto han desaparecido, esporádicas unshas se plantan en alguna esquina y no son muchos los jóvenes que se congregan en torno a ellas, ya no se escucha los ritmos de la banda y todo parece estar condenado a desparecer en el tiempo, pero aquellos que hemos transitado aquellas épocas tenemos vivo el recuerdo de haber estado en aquellos episodios imborrables de antaño donde el corazón palpitaba en cada globo apuntando a la elegida. Que pasó con el carnaval de esta tierra? Algunos que la añoran y los pocos tayachos que aun quedan no se explican que pasó con esta tradicional costumbre, dicen ellos que ya los alcaldes no quieren apoyar económicamente para celebrar estas actividades, termino con estas reflexiones: no será que nos falta empeño? no será que nos falta inyectarle una dosis de animo a nuestros jóvenes o es que dejaremos que se vaya todo al olvido o ya nadie se siente identificado con esta tierra.
Recuerdo que de niño observaba con atención la celebración del carnaval una fiesta costumbrista con profundo arraigo popular en los habitantes de tayabamba, cada domingo de la semana había por lo menos una unsha (palo revestido) en donde los jóvenes de la época se congregaban en círculos para danzar y cantar las coplas cajamarquinas del carnaval utilizando polvos y serpentinas que compartían con las lindas paisanas en cada vuelta de baile y alegría, cuantos amoríos se iniciaron en estas fiestas y cuantas alegrías colmaban los corazones de los más niños, pero también cuantos resfriados se pillaban producto de los baldes de agua que caían limpiamente en los cuerpos rebosantes o el impacto de algún globo llenados con agua del grifo Santa Rosa o del chorro del mercado y los había también llenados con añilina y eran los mas temidos. Y es que las unshas competían unas con otras y había que tener buen físico para estar en cada una de ellas; las había en Alfonso Ugarte, en el jirón José Gálvez, los policías plantaban una, en la esquina del chorro de Alfonso Ugarte, la unsha de los fresnos y que decir de la unsha del barrio Chicago la más popular y la mas concurrida, donde se bailaba con los cajeros y la vieja banda de músicos y no dejaba de circular el popular turquito (bebida típica) que calentaba mas los ánimos y los corazones y cada tumbada de unsha terminaba con su bailecito en los ambientes del club Sport Tayabamba, vaya a ver esos jóvenes de antaño haciendo gala de sus mejores pasos de baile para impresionar a la pareja, por mi edad de niño no podía acudir a dichos bailes, pero me contentaba dejándolos felices en el club y luego irme a tomar un cafecito caliente con los pancitos especialmente preparados para tal ocasión.
La culminación del carnaval llegaba con la bajada del Calixto, un personaje muy popular querido por los niños y repudiado por los togaos de la época por lo que podía dejar en su testamento; este personaje pintoresco bajaba a lomo de burro desde las alturas de los fresnos en compañía de una buena banda y rodeado de muchachos que no dejaban de arrojarle globos y acompañarlo en su camino hasta la plaza de armas en donde el dicho Calixto tenia que dejar su mensaje para sus hijos porque esa tarde como despedida lo iban a botar por el alto de la caridad hasta el próximo año; la multitud congregada en las graderías de la plaza de armas reía hasta no poder con las ocurrencias del Calixto: “y para mi hijo fulano, le dejo la canción las cuñadas no se acaban”.. entre otros dichos que muchas veces incomodaban a los personajes mas renombrados de Tayabamba, pero que para todos sonaba muy jocoso; luego de terminar la lectura el popular Calixto se despedía causando una gran tristeza en todos los corazones con la esperanza de el año que viene disfrutarlo nuevamente.
Recuerdo que en mis épocas de juventud, los tiempos iban cambiando y también las costumbres, ya no bajaba el Calixto, pero si se colocaban las famosas unshas y los bailes en el club Sport se repetían al cual pudimos acudir y gozar lo mismo que los antepasados lo hicieran, por aquellos tiempos desde otros lugares de la costa regresaban los jóvenes tayabambinos a gozar de sus tradiciones como jalados por un imán secreto que hasta hoy mantiene Tayabamba y por eso su encanto.
Hoy en día, el carnaval y la sombra del Calixto han desaparecido, esporádicas unshas se plantan en alguna esquina y no son muchos los jóvenes que se congregan en torno a ellas, ya no se escucha los ritmos de la banda y todo parece estar condenado a desparecer en el tiempo, pero aquellos que hemos transitado aquellas épocas tenemos vivo el recuerdo de haber estado en aquellos episodios imborrables de antaño donde el corazón palpitaba en cada globo apuntando a la elegida. Que pasó con el carnaval de esta tierra? Algunos que la añoran y los pocos tayachos que aun quedan no se explican que pasó con esta tradicional costumbre, dicen ellos que ya los alcaldes no quieren apoyar económicamente para celebrar estas actividades, termino con estas reflexiones: no será que nos falta empeño? no será que nos falta inyectarle una dosis de animo a nuestros jóvenes o es que dejaremos que se vaya todo al olvido o ya nadie se siente identificado con esta tierra.
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