En el Salón Consistorial de la Municipalidad de Cajamarca, el día de 03 de julio se le rindió un merecido homenaje al Poeta, Escritor, Periodista, Político Julio Garrido Malaver, nacido en Celendín, a los cien años de su nacimiento. Estuvo recibiendo el homenaje su hijo, el Dr. Roberto Garrido López.Por: Isabel Barrantes Zurita
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Tomaba el carbón de la vida y escribía en las paredes de piedra, cotidianos versos desde que naciera el 2 de julio de 1909, semilla fecunda de sus padres: Don Isidoro Garrido Velásquez y Doña Juanita Malaver Araujo. Escribía en las piedras pequeñas y grandes de Oxamarca. El carbón tomaba forma entre sus dedos, mezclando el iridiscente brillo alegre de los campos y el oscuro pardo de las tristezas.
El carbón dio forma a la piedra, le dio la dimensión humana con el calor luminoso de sus pensamientos, de sus manos, de su corazón. Transcurrió sencilla su vida de niño, de adolescente, hurgando en los parajes celendinos, todo ese vasto diccionario que usaría día a día para la escritura de sus poemas, narraciones, novelas. Fue acumulando no sólo palabras cargadas de emociones, sino formas, sustancias, sentires, impresiones, figuras, juicios, filosofía y sencillez de caminante. Viene a Cajamarca, como tantos otros hijos de los pueblos alejados de la “civilización deshumanizante”, como Alfonso Peláez, Andrés Zevallos, Marco Antonio Corcuera, Mario Florián, Alfonso Barrantes Lingán, innumerables provincianos que dan gloria a sus terruños pequeños, fuentes primigenias donde bebieron su grandeza. Colegio San Ramón, seguramente allí, comenzó a mirar más de cerca la historia del Perú y vino la simbiosis de su Ser literario con su Ser político, fue de esos políticos que no vemos últimamente, a los actuales los sentimos, los oímos falsos, impuestos, por su amor al dinero solamente. No sentimos ya que amen los ideales políticos, que tengan fuerza invatible sus convicciones, no vemos líderes, como Julio Garrrido Malaver, seguidor infatigable de Haya de la Torre, APRISTA; ese currículum, hubiésemos querido que tenga nuestro presidente. Julio Garrido Malaver fue encarcelado por su lucha política, cárcel con paredes de piedra, piedra que se vuelve enorme, fría, imbatible, infranqueable, paredes a las que Julio Garrido Malaver fue hallándoles su sentir, su alma, su generosidad de hermanas taciturnas y permanentes, fue hallándoles la página donde él pudiese escribir lo negado en el papel o en el cuaderno. Pues hasta le negaron la punta del lápiz, le quitaron todo elemento donde pudiese escribir y se hallaron solas las dos dimensiones, la de las piedras de las paredes de la cárcel, con la dimensión infinita de Don Julio Garrido Malaver. Se hicieron uña y carne, muslo y hueso y, entre los escombros, halló pedazos de carbón. Las piedras abrieron las páginas de sus entrañas y el escritor empezó a escribir sin cansancio la Dimensión de la Piedra. Recostó en ellas sus amaneceres insomnes, sus tardes de frió calor, sus noches donde danzaban las ideas políticas y los versos del mundo.
Su prisión política le dio libertad literaria para seguir escribiendo, sin cansancio, en el lomo dulce de la piedra o en las márgenes estrechas de los periódicos que de vez en cuando le llegaban. Ahora que este 2 de julio del 2009 cumple cien años de existir, porque aunque la piedra sepulcral cubra su cuerpo, él sigue vigente en su fabulosa obra literaria. Pero está triste como las piedras de su prisión, porque los cajamarquinos hemos olvidado su casa y su esencia. Las piedras recuerdan más a nuestros héroes, a nuestros personajes, que tallaron toda una historia que debiera ser replicada cada día con las nuevas generaciones. Mas, en la radio, la TV, qué poco se oye o se mira la historia, la obra de verdaderos personajes, con lo que mejoraría el desarrollo integral de nuestras sociedades. Escuchamos, vemos ridiculeces, tonterías, la vida de personajes insulsos que discuten, que pelean, que matan, que se desvisten y no vemos más que inseguridad, falta de identidad, de autoestima y si comercio, consumismo, derroche para la competitividad tan defendida, por nuestra ministra de turismo y comercio exterior.
Cómo quisiéramos que los alumnos con los profesores, por lo menos de literatura, leyeran La Dimensión de la Piedra, el Hijo del Universo, La Guacha, todos los libros del escritor, que guarda celosamente doña Amalia López de Garrido Malaver y, que nuestras editoriales de la Municipalidad y la Región editaran la aún vasta obra literaria de este inolvidable hombre que olvidamos, a pesar de su grandeza.
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