Por: Augusto Álvarez RodrichColumnista del diario La República
El sex appeal decreciente del Juicio Final.
A algunos les preocupa que la condena de 25 años se amplíe en el nuevo juicio –’el final’–, aunque eso parece menos probable que un escenario de reducción de la pena, pero lo cierto es que la fase definitiva del proceso a Alberto Fujimori, que empezó ayer en la Diroes, no despierta el gran interés que sí tuvo la instancia previa.
Quizá el menor sex appeal de esta parte del juicio obedezca a que Fujimori debe competir por un espacio en diarios y noticieros de radio y televisión frente a otros asuntos mucho más ‘interesantes’ o de interés público más profundo.
Por ejemplo, la secuela del destape del espionaje chileno; Alianza y la ‘U’ dirigiéndose a una final inevitable del campeonato local de fútbol pero que solo se vería por televisión pues nadie podría garantizar la seguridad de unas barras descontroladas; o –¡por supuesto!– la muy grave amenaza de la horda de pishtacos que, cuando usted menos lo piense, arribará a Lima para hacer de las suyas (y de las nuestras).
El juicio final a Fujimori también podría estar pasando relativamente inadvertido porque la mayor parte de la gente cree que esta fase será un mero trámite que confirmará la culpabilidad y que ni siquiera modificará los años de la condena.
Pero eso no implica que la cita judicial que empezó ayer en la sede de la Diroes sea un asunto de poca importancia. En abril pasado, culminó el proceso en el que Fujimori fue hallado culpable en los cuatro casos de violación de derechos humanos, por lo que recibió una condena de 25 años.
La apelación que se produjo será resuelta a través de las audiencias que empezaron ayer y que seguirán hasta el miércoles 25, luego de lo cual habrá un plazo máximo de 30 días hábiles para que los magistrados arriben a una conclusión inapelable en lo que será un verdadero juicio final.
Bajo circunstancias normales, la sentencia de la primera sala penal transitoria de la corte suprema, presidida por el magistrado Duberlí Rodríguez, debiera ratificar el fallo de la corte que lideró César San Martín, el cual fue alcanzado en el marco de un proceso impecable y transparente que culminó con una condena histórica por ser la primera vez que un presidente latinoamericano elegido democráticamente es declarado culpable por crímenes contra la humanidad.
Hay que estar un poco más atentos a este proceso, no vaya a ser que, entre la final que ganará Alianza Lima, el espionaje chileno, los viajeros frecuentes de Alas Peruanas Airways, o el voraz avance de los pishtacos, ocurra algo que sea incluso más extraño que todo lo anterior.
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