martes, 2 de febrero de 2010

Descifrando una adhesión

Autor: Santiago Pedraglio
Columnistas del diario Perú 21


En el manifiesto “¡Por la transformación del Perú!”, un grupo de profesionales de izquierda sostiene que, estando el Perú sometido al modelo neoliberal, y en aras de “convertir nuestro país en una nación libre y justa”, ve por conveniente apoyar “la candidatura a la presidencia de la república del ciudadano Ollanta Humala Tasso”. Dado a conocer hace unos días (La República, 17-1-10), el manifiesto va bastante más allá: sugiere al candidato, cifrando en él muchas esperanzas, una serie de lineamientos para un programa de gobierno.

Aquí y en la quebrada del ají, apostar políticamente por alguien a título individual implica correr un alto riesgo. Más aún cuando se hace marcándole el paso a seguir; es decir, no sumándose a postulados establecidos. Porque es imposible pasar por alto que el Partido Nacionalista no merece mención alguna en todo el comunicado.

Por otro lado, resulta difícil entender por qué Humala representa para ellos “los ideales de la transformación que nuestra patria requiere y la unidad de las fuerzas que anhelan construir la democracia y la nación peruanas”. ¿Qué méritos le encuentran a quien en cinco años de gestión opositora ha tenido un balance deficitario? Del manifiesto no se desprenden las razones. Las deserciones, las divisiones y una escasa iniciativa política para sostener y responder al 48% de peruanos que votaron por Humala en el 2006 se ignoran en el documento.

¿Es una apuesta por convertirse en entorno intelectual del candidato, más que por construir una fuerza política de izquierda democrática y organizada? ¿O su convicción de que ocupar posiciones en el Estado es la única manera de construir una fuerza política de izquierda con acogida popular los está haciendo voltear hacia el candidato con posibilidades de pasar a la segunda vuelta electoral?

Cuando afirman que Ollanta Humala representa la unidad de las fuerzas que anhelan construir la democracia y la nación peruanas, ¿cómo están determinando quiénes están en ese camino? ¿Hay que alinearse con los planteamientos del manifiesto? Habría que ver si los militantes del Partido Nacionalista están ahí… ¿O es que, en la práctica, se está planteando la construcción de una nueva agrupación política?

Mientras tanto, Humala no ha promovido el afianzamiento público de una dirección nacional de su partido; ha mantenido el poder en su entorno íntimo porque es consciente de que su capital político es la fuerza de su candidatura. Desde este punto de vista, es coherente que el manifiesto busque a Humala como interlocutor; sin embargo, esto no hace más que abonar un personalismo que coloca en una precariedad extrema cualquier compromiso político.

Complicado asunto, además, cuando quienes firman saben que así están reforzando una tradicional y perniciosa forma de hacer política en el país, sostenida en el caudillismo y en su par, el patrimonialismo.

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