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Intrigado por conocer la casona donde el Libertador Simón Bolívar se hospedó en la ciudad de Otuzco los días 13 y 14 de abril de 1824 durante su viaje a Huamachuco comandando el Ejercito Libertador llegué a esta importante ciudad de los Andes liberteños, en un viaje que hiciera con mis alumnos a la “Capital de la Fe”, que se encuentra a 2,641 m.s.n.m. y a una distancia de 75 km. de Trujillo. La ciudad fue fundada en 1560 con el nombre de “Pueblo de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora de Copacabana de Otuzco” por los religiosos agustinos quienes, durante la colonia, eran los "encargados de la evangelización de los impíos".
Durante la colonia, la villa de Otuzco formó parte de la intendencia de Trujillo. En la época en la Emancipación, Otuzco juega papel importante en la gesta emancipadora, pues el 8 de Junio de 1821, se llevo a cabo la batalla del Peñón de Urmo, donde los 600 hombres del Batallón "Rio de la Plata", vencedores de Chacabuco y Maipú al mando de los entonces, Coronel Andrés de Santa Cruz, derrotó al ejército improvisado de Ramón Noriega, español, dueño de las haciendas Chota y Motil. El 22 de Junio de 1821, en la plaza pública, el Cabildo Independiente de Otuzco presidido por el Presbítero Dr. Juan Sumelcio Corcuera juró su independencia.
Se sabe que el 13 de abril de 1824 el Libertador Bolívar llegó a Otuzco, por la Cruz Blanca, siguió por la hoy calle Atahualpa y bajó por la Libertad para entrar en la Plaza de Armas bajo el Arco del campanario. En esa oportunidad, los otuzcanos de la época hicieron un donativo de 3,222 pesos y de joyas invaluables por parte de la Iglesia para la gesta emancipadora. En la ciudad permaneció hasta el día siguiente, en que partió hacia Huamachuco.
Con el único dato que tenía, empecé con mi tarea de buscar la “…antigua Casa Vargas, a dos cuadras de la Plaza de Armas”. Y la encontré. Está ubicada en la esquinas de las calles Trujillo y Grau, precisamente en Grau Nº 784. Su propietaria actual es doña Adriana Angulo Vda. de Carranza, quien con mucha amabilidad me explico que poco queda de sus antiguas estructuras, una de ellas el zaguán y un pasadizo, que de seguro fueron transitados obligato
Notando quizás, mi interés por el tema y por el esmero de fotografiar lo poco histórico de la casona me hizo la confesión de que aun quedaban, de aquella lejana época, el corredor hacia las caballerizas, parte de ella y la cocina en el semisótano. No pude abstenerme de solicitarle me conduzca a dichos ambientes. Ya en la caballeriza, me imaginaba ver pastando a “Palomo”, el caballo del Libertador, que según Carlos Camino Calderón, fue el “caballo de las entradas triunfales” pues con dicho equino, Bolívar entró a Santa Fe, Boyacá, Caracas, Carabobo y a Quito después de Bomboná, también a Lima, después de Junín. Lógicamente, Palomo debió estar en Otuzco.
Entrar en la antigua cocina fue otro viaje al pasado. De ella salieron los alimentos para el Libertador y su Estado Mayor. ¿Cual habría sido su menú? ¿Jamón prensado con panes de yema en el desayuno?, ¿Cashayurto (shambar andino), cuyes engordados con trigo de Huangamarca acompañados con papas de Carabamba para el almuerzo?, ¿Café de Huaranchal, alfajores y bizcochitos al anochecer?
La cocina esta tal cual aquella lejana época y una escalera con gradas de adobe, hoy tapiada, nos indica la rut
Ya en la calle recordaba que de seguro ocurrió en esa casa de Grau Nº 784 la anécdota entre los dos libertadores: Simón Bolívar y Ramón Castilla. Se dice que, estando Bolívar por partir rumbo a Huamachuco, Castilla llegó a esta ciudad con un escuadrón compuesto por peruanos con instrucciones precisas de ponerse a órdenes del Libertador.
Bolívar ordena a Castilla que entregue su escuadrón a un jefe colombiano, siendo su respuesta la siguiente: “Yo no he venido a entregar mi escuadrón sino a ponerlo a órdenes de vuecencia”. Frente a esta actitud, Bolívar dispuso que se envíe a Castilla a prisión. Los oficiales colombianos se excedieron en el rigor, al punto de ponerle grilletes en las manos. Más adelante, Bolívar enterado del castigo desproporcionado y vejatorio impuesto a Castilla, ordenó que se le pusiera en libe
Años más tarde, un 25 de abril de 1861, el ya Presidente de la República, Mariscal Ramón Castilla y Marquezado refrendó la ley de creación de la provincia de Otuzco en el departamento de La Libertad, designando como capital a la ciudad del mismo nombre, en donde sufrió la prisión que lo marcó para siempre pero que no opacó su espíritu de hombre bueno, justo y sin rencores en su alma.
Así transcurrió una jornada más como viajero por las tierras de mi país, por ciudades que tienen mucho de historia y que han de generar en nosotros las raíces de identidad que nos hagan sentir “el orgullo de ser peruanos”
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