sábado, 17 de abril de 2010

Dos grandes escriben para niños

Arturo Pérez-Reverte y Mario vargas Llosa publican sus respectivos libros de cuentos. El español ha lanzado El pequeño hoplita y el peruano Fonchito y la luna. Ed. Alfaguara.

(La República) A Mario Vargas Llosa le fascinan los cuentos. Tanto que no ha dudado en subirse a las tablas y contar relatos de La Odisea y Las mil noches y una noche, además, acompañado por dos musas de golpe y repiqueteo como Vanessa Saba, en Lima, y Aitana Sánchez Gijón, en Madrid. Lo de la capital de España fue mágico, con un escenario deslumbrante en el Campo del Moro y de fondo el Palacio Real, al aire libre, una mimosa noche del verano de hace un año.
Arturo Pérez- Reverte se inició publicando una novela de 80 páginas, casi un cuento grande y en sus novelas persisten anécdotas jugosas. Su saga de Alatriste nació como un libro juvenil, firmado al alimón con su hija. Pero el personaje tomó tal volumen que ya va por la sexta entrega. Además, este narrador de pro, escribe cada domingo en el ABC un artículo que casi siempre linda con el relato corto. Es muy gratificante leerlo.
Alfaguara ha iniciado en España un experimento. Se trata de que los niños, los maravillosos primeros lectores, degusten un cuento, pero que, sobre todo, descubran a un autor ya famoso para los adultos. Los dos elegidos, por el momento, son Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez- Reverte. Ambos libros son de formato grande, tipo álbum, con textos breves y espléndidas láminas. Nuestro compatriota ha publicado Fonchito y la luna y Pérez- Reverte El pequeño hoplita.

El libro de Vargas Llosa empieza así: “Fonchito se moría de ganas por besar las mejillas de Nereida, la niña más bonita de su clase. Nereida tenía unos ojos grandes y muy vivos, una naricilla respingada, unos cabellos negrísimos y una tez blanca como la nieve que debía ser–pensaba Fonchito– más suave que la seda”. Pérez- Reverte es más romántico y tiene una salida archiclásica:
“Éranse una vez trescientos hombres valientes que iban a morir. Trescientos hombres y un niño.”
Fonchito, perdido de amor, como buen personaje tomado de El elogio de la madrastra y Los cuadernos de don Rigoberto –los dos libros más eróticos de Vargas Llosa–, ofrece a Nereida tocar la luna por un beso y con una artimaña, muy peruana, lo consigue. El hoplita de Pérez- Reverte es un niño espartano a punto de participar en la batalla de las Termópilas, que se transforma en mensajero.

Cuentos bien escritos
Dos cuentos serios, bien escritos, sin afanes didácticos ni moralejas, con lenguaje estándar cortado con maestría, y que demuestran que hacer libros para niños es una tarea muy seria, más que pergeñar una metáfora, o escribir con diminutivos, y hacer bailar a pequeños mamíferos o garbanzos, aunque por estos tiempos, con los planes lectores y otras gollerías económicas, cualquiera los puede escribir. Tal vez ahí radica la diferencia entre libros para niños y los “libros infantiles”, mejor dicho, infantiloides. A partir de los 9 años, no hay lectores más listos que los niños, ya lo dijo Isabel Córdova en estas mismas páginas.
No se dejan engañar y cuando algo no les gusta lo tiran, y se pegan al mando de la TV o a las maquinitas. Vargas Llosa y Pérez- Reverte lo han entendido bien y nos regalan dos joyitas para los niños que más tarde descubrirán toda la dimensión de esos autores.

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