Impacto. Actividades pesquera y turística desaparecieron. Como si se tratara de una maldición, Chala dejó de ser un puerto bello y acogedor para convertirse en un poblado tugurizado. (La República) Hace apenas 20 años los habitantes de Mala vivían exclusivamente de la pesca y del turismo. La minería informal le ha cambiado el rostro. Se ha convertido en un gran mercado negro donde los mineros venden el oro obtenido en sus largas jornadas de trabajo y se abastecen de químicos letales y dinamita con la misma naturalidad de quien hace las compras semanales en una abarrotería.
Sus calles tugurizadas y peligrosas están copadas de negocios con letreros chillones que anuncian la compra y venta de oro y artículos para minería. Chala es el centro de operaciones de la minería artesanal desarrollada en forma clandestina en las zonas rurales de este distrito y otros en la sierra de Caravelí (Arequipa). Aquí los mineros gastan su dinero en cantinas de dudosa reputación y en prostíbulos bautizados con sugerentes nombres como Mina caliente y Socavón.
En el último paro de mineros informales, Chala fue el epicentro de la protesta nacional. En la madrugada del domingo 4 de abril, más de tres mil obreros de las minas El Relave, La Españolita, Pausa, Quicacha, Atico y Aplao se concentraron en Chala para bloquear la Panamericana Sur. Los enfrentamientos con la Policía dejaron como saldo seis muertos.
De los diez mil habitantes de Chala, el 80 por ciento se dedica a la extracción de oro. El resto de la población se dedica al comercio de insumos químicos (mercurio, explosivos, construcción de quimbaletes, venta de alimentos, bebidas alcohólicas, alquiler de habitaciones para mineros). Son muy pocos los que aún se dedican a la pesca.
Según el gerente regional de Energía y Minas, Alberto Butrón Fernández, la informalidad es el camino más rentable que los mineros han encontrado para ganar dinero fácil.
Esta actividad no requiere ninguna especialización, porque solo se necesita tener un cincel, un combo, una pequeña compresora y explosivos para comenzar la extracción el mineral en los socavones.
La única inversión que los mineros hacen es la compra de dinamita, con fulminante y mecha, que tiene un costo de 7 soles. Por los quimbaletes pagan entre 20 y 30 soles, que es donde separan el oro de la roca. Es en este proceso donde utilizan el mercurio.
César Navarro, quien se dedica a la minería artesanal hace más de 10 años, señala que las verdaderas beneficiadas son las empresas y personas que procesan el mineral. “Nosotros no contaminamos, ya que solo extraemos el mineral”.
La maldición de la minería informal
1] Ubicado en el kilómetro 612 de la Panamericana Sur, Chala fue conocido hasta hace unos años como epicentro de un circuito turístico vinculado al hotel Puerto Inka y a las Lomas de Atiquipa.
2] Ahora existe un empobrecido Chala sur, con lo que fue el balneario y la caleta de pescadores, y Chala norte, toda una invasión de viviendas y comercios informales. La tugurización, la prostitución infantil, la venta de dinamita y de peligrosos insumos químicos para la minería son cosa de todos los días y a toda hora.
3] La explotación no es tan “informal”. En la provincia de Caravelí existen más de 200 denuncios mineros registrados ante el Instituto Geológico Minero y Metalúrgico. El problema es que se otorgan con la bendición de las autoridades del sector (incluyendo al gobierno regional) y luego nadie controla las actividades de extracción.
4] El pueblo no tiene agua potable ni desagües. Todo es arrojado al mar.
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