lunes, 25 de octubre de 2010

MIRAR AL CIUDADANO Y NO AL PASADO

Autor: Fritz Du Bois
Fuente:
Diario Perú 21

En el Perú nunca hemos desarrollado el concepto de un manejo integral de la seguridad, siempre se ha tratado por separado. Por un lado, la seguridad del ciudadano, por el otro, lo que se denomina la seguridad nacional. Esta separación sectorial y presupuestal impide que el Estado asigne, adecuadamente, los escasos recursos con los que cuenta para proveer de seguridad a la población en general.Hoy tenemos un claro ejemplo de esa división; un informe de la Defensoría describe el calamitoso estado de las comisarías en todo el país, las cuales requerirían de no menos de 300 millones de soles de inversión para llevarlas a un nivel mínimo para que la Policía cumpla con su función. Pero el Ministerio del Interior solo tiene presupuestado la décima parte del monto demandado, por tanto, seguiremos sufriendo las consecuencias de que la Policía no cuente con los medios adecuados para proteger al ciudadano.Por otro lado, dos generales del Ejército parecen estar enfrentados por sus preferencias para la próxima compra de blindados. Uno de ellos los quiere chinos, mientras que el otro los prefiere ucranianos. El costo promedio de cada tanque es de 10 millones de soles y la verdad es que el contar con ellos no es estrictamente necesario.Incluso, para formar solo un batallón de tanques se tiene que gastar lo que se requiere para modernizar todas las comisarías del país. En realidad de poco sirve sentir tranquilidad en las fronteras si la población vive atemorizada y asediada por la delincuencia.Lo correcto sería que se asigne los recursos en función de las necesidades de la población, por tanto, no hay duda de que el mejorar los escandalosos niveles de inseguridad en que vivimos debería de ser prioritario. Sin embargo, con la lógica burocrática de la división sectorial es probable que al final se compren tanques que no se requieren mientras que se deja desprotegido al ciudadano.La obligación del Estado es lograr que se sienta segura la población y para ella el principal enemigo no es un país vecino sino la delincuencia en su barrio. Por tanto, el Gobierno debería dejar de lado cualquier compra de blindados y destinar todos los recursos con los que cuente a darle seguridad al ciudadano. Para ello tener comisarías interconectadas y bien implementadas sería un gran paso para hacer más seguro un vecindario y para mejorar la calidad de vida del Perú.

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