jueves, 3 de mayo de 2012

LOS DESASTRES NO SON TAN NATURALES

Autores:
- Zonia Luz Reyes Flores*
- Lincoln Alayo Bernal*

prevencionpe@yahoo.com
http://prevencionpe.blogspot.com/

El mundo tiene una gran cantidad de conocimiento e información en reducción de desastres; la clave es compartirlos

Los Desastres Hoy
La explicación del aumento continuo en las pérdidas y el impacto en las economías producidas por los desastres en las Américas y el Mundo puede encontrarse no solo en el aumento del número de eventos naturales extremos como han sido las características de estos últimos años (el Tsunami del Océano Indico en el 2004, el terremoto de Pakistán en el 2005, los huracanes Katrina, Stan y Wilma en el 2005, el terremoto en Indonesia en mayo del 2006, en Perú en agosto de 2007, el terremoto de 8.8 en Chile y Haiti en el 2010Solamente el terremoto de Haití cobró la sorprendente suma de 220.000 vidas y convirtió en desplazados a 1.5 millones de personas y el Terremoto en Marzo del 2012 en México con una duración de cinco minutos, los huracanes Fay, Gustav, Hanna y Ike en el Caribe en 2008, terremoto y tsunami en Japón en 2011, etc. Programa DELNET de Apoyo al Desarrollo Local OIT 2012), sino también en el incremento de la vulnerabilidad en todos los aspectos del desarrollo, a la concentración de actividades económicas sin una adecuada planificación, especialmente en áreas propensas a estos acontecimientos. Los desastres tienen sus raíces y sus ramas en la compleja red de interacciones que se crean entre el ser humano y las comunidades sociales y naturales de su entorno generando pobreza y la pobreza en las Américas obliga a las personas a migrar a zonas más expuestas a riesgos
Los desastres siempre se han considerado fenómenos naturales, solo en estos últimos años, se ha empezado a pensar en los desastres como fenómenos de origen social. La Construcción del enfoque de la Gestión del Riesgo de Desastres desde las Universidades en las Américas, el aporte técnicos de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) que busca construir resiliencia en las naciones y las comunidades ante los desastres a través de la implementación del Marco de Acción de Hyogo, la Comunidad Andina de Naciones a través del PREDECAN a la fecha desarticulada, el apoyo practico y técnico de las ONG e instituciones nacionales como CEPREDENAC para Centro América, CENAPRED de México, el INDECI en el Perú etc., estas últimas están desarrollando, implementando e introduciendo la temática de la Gestión del Riesgo de Desastres dentro de sus funciones y su lógica de trabajo considerando que el desastre no es la ocurrencia del hecho meteorológico, sísmico o inundaciones etc., sino el impacto de ese hecho en una comunidad o sociedad. Más aún, el desastre es una manifestación de fallas en el sistema social para proteger a las personas ante consecuencias de fenómenos naturales extremos.

Cuanto más pobre es una región, mayor es el impacto del fenómeno natural y la posibilidad de que este se convierta en desastre. Además de que la pobreza aumenta la probabilidad de desastres, los desastres contribuyen a hacer más subdesarrollado el subdesarrollo. Los desastres están vinculados a problemas de desarrollo, en donde las fallas u omisiones en las políticas públicas, los proyectos económicos no sostenibles y las actuaciones de los políticos y dirigentes de una sociedad, entre otras causas, pueden resultar en catástrofes de toda índole

¿Fenómenos naturales o riesgos sociales?
Con frecuencia se compara entre fenómenos naturales y desastres de origen natural: los "fenómenos naturales" son eventos naturales como erupciones volcánicas, terremotos, tormentas y sequías que pueden causar daños pero que forman parte del funcionamiento del planeta. Los desastres de origen natural representan la falta de capacidad de la sociedad en absorber los impactos de los fenómenos naturales. Generalmente esas causas se relacionan con la intensidad de evento natural, sin embargo desde la teoría de la Construcción de la Gestión del Riesgo de Desastres cada vez cobra más relevancia el análisis de la construcción social del riesgo: un proceso que incluye muchos factores como: exclusión económica (pobreza), manejo inadecuado del territorio (aspectos geográficos), percepción del riesgo (aspectos culturales) y gestión de riesgo (aspectos políticos).
El riesgo es una condición latente que, al no ser modificada o mitigada a través de la intervención humana o por medio de un cambio en las condiciones del entorno físico-ambiental, anuncia un determinado nivel de impacto social y económico hacia el futuro, cuando un evento físico detona o actualiza el riesgo existente. Este riesgo se expresa y se concreta con la existencia de población humana, producción e infraestructura expuesta al posible impacto de los diversos tipos de eventos físicos posibles, y que además se encuentra en condiciones de “vulnerabilidad”, es decir, en una condición que predispone a la sociedad y sus medios de vida a sufrir daños y pérdidas. El nivel del riesgo estará condicionado por la intensidad o magnitud posible de los eventos físicos, y el grado o nivel de la exposición y de la vulnerabilidad. (Lizardo Narváez, Allan Lavell, Gustavo Pérez Ortega, Ana Campos García PREDECAN 2009)
La noción de riesgo contemporánea también hace alusión a eventos antropogénicos como la explosión de Chernóbil en 1986. Pese a que la idea de desarrollo también alude a la seguridad, paradójicamente, se han creado nuevos peligros, y los avances tecnológicos han generado nuevas formas de producción (de energía, de alimentos, etc.), las cuales tienen consecuencias negativas. Así, los estudios de riesgo reconocen principalmente dos tipos de riesgo: de origen natural y de origen social. En consecuencia, una parte de la comunidad científica se enfoca en el estudio de las dinámicas del planeta y otra, en el de las dinámicas sociales, como si se tratara de dos tópicos ajenos. Ambas aproximaciones son necesarias, pero aún hay poco trabajo rnultidisciplinario y, sobre todo, confusión acerca de los significados del riesgo.

Reducción y mitigación del riesgo
La Gestión del Riesgo de Desastre requiere un enfoque holístico e histórico, que permita manejar al “DESASTRE” como una oportunidad de cambiar procesos, como una plataforma que legitime y permita hacer cambios sociales, políticos, estructurales y económicos posibles y necesarios para disminuir los riesgos de desastres a futuro y, por tanto, la vulnerabilidad de las comunidades(Demeter, 2004). Sin embargo, tal modificación debe ocurrir, necesariamente, a través de la organización de los esfuerzos de la sociedad civil, sin esperar que algún representante de algún organismo venga a decirnos, repetidas veces, como debemos proteger nuestras casas de un posible Fenómeno El Niño, inundación o Terremoto, sino más bien que la MOTIVACION, la Educación y el estímulo nos hagan descubrir que existe riesgo y que debo reducirlo de abajo, hacia arriba, y transversalmente, debidamente asesorados, guiadas adecuadamente, informados y comunicados aportando ideas, creatividad y nuevos enfoques. (Gloria Bratschi. 2001)
Los integrantes de la sociedad civil en las Américas deben realizar tareas que la fortalezcan y le permitan resistir el impacto negativo de eventos peligrosos naturales, ambientales y tecnológicos, a través de la toma de medidas que disminuyan el impacto y la intensidad de un evento peligroso, así como de la reducción de presentes y futuras vulnerabilidades a través de planes de mitigación que determinen claramente quiénes, cómo, cuándo, qué y dónde hay que trabajar, ponderando la rentabilidad social por encima de la económica y la política.

Educación para los desastres
La educación para los desastres debe tener importancia y prioridad dentro de los primeros niveles de educación a decir Inicial, Primaria ,Secundaria o bachillerato así como en los currículos de Pre y Postgrado a nivel de las universidades en las Américas, como es valioso la transmisión de conocimientos ancestrales y folklóricos de generación a generacion porque si el hombre no adquiere, desarrolla y manifiesta conciencia, conocimientos, comportamientos, actitudes emociones y participación en cuanto a los riesgos de desastres, no será capaz de prevenirlos, porque es más fácil negar el peligro que enfrentarlo. Es importante lograr que la educación contribuya y facilite el logro de una cultura de prevención, y que la población y las comunidades se preparen y actúen frente a los desastres. La incorporación de una Cultura de Prevención en la educación y de los conocimientos que permita a los pobladores reconocer las amenazas a las cuales están expuestos es decir, el grado de entendimiento sobre los peligros que pueden afectarlos, y que hacer para prevenir y mitigar (evitar o disminuir) los efectos de los fenómenos considerados como peligrosos serán prioritario para salvaguardar la integridad física de toda una comunidad. Mayo 2012.

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