miércoles, 6 de junio de 2012

Los Gobiernos Locales en el proceso de la Gestión Local para la Reducción de Riesgo de Desastres

Por: Zoila Reyes Flores
Directora Ejecutiva SOSVidasPerú

“Es a nivel local donde se manifiestan las consecuencias de un evento destructor, se encuentran las herramientas para reducir su impacto en el futuro y se construye el desarrollo sostenible del territorio. Si no enfocamos la reducción del riesgo de desastres como parte de los procesos de desarrollo y si los procesos de desarrollo no contemplan la reducción del riesgo como parte transversal de sus acciones, poco estaremos avanzando en la construcción de sociedades seguras y sostenibles”
Con una Población de más de 580, millones de personas América Latina y el Caribe es una de las regiones más expuestas a los Fenómenos Naturales Extremos, los Gobiernos Locales entre Pequeños y extensos poblados en las Américas y el Caribe están empoderándose y Gestionando el Riesgo a Nivel Local gracias a una administración renovada que comprende de forma más directa a la población. Sin embargo el aumento de la población y la migración, la degradación del ambiente, el calentamiento global y la falta de un ordenamiento territorial adecuado hacen que empeore el impacto de las desastres considerando que muchas ciudades están construidas a lo largo de costas sobre fallas sísmicas, en llanuras que se inundan fácilmente o en zonas desprotegidas por la deforestación.
¿La Reducción de Riesgo de Desastres a nivel Local?
La Gestión del Riesgo en Desastres a nivel local se basa en el concepto de la reducción del riesgo de desastres como proceso permanente de planificación, toma de decisiones y promoción de acciones tanto antes como durante y después de la ocurrencia de un evento destructor o catástrofe.
Se trata de contribuir al fortalecimiento de los actores locales (Municipalidades) en la gestión del desarrollo local y en la reducción del riesgo desde la perspectiva de la sostenibilidad y de la utilización de los recursos endógenos de los territorios.
La sostenibilidad del desarrollo de un territorio en situación de riesgo se alcanza reduciendo el riesgo de desastres. Esto se logra integrando tanto acciones destinadas a identificar, reducir o eliminar (en la medida de lo posible) los riesgos acumulados a lo largo del tiempo como a evitar la generación de nuevos riesgos en las actividades futuras de desarrollo.
Es decir, es necesario trabajar en la búsqueda de soluciones a las causas estructurales generadoras del riesgo, a las raíces del problema, y no solo a sus síntomas. La reducción del riesgo de desastres a nivel local debe por tanto entenderse como un proceso en el que se incorporan actividades relacionadas con la prevención, mitigación, preparativos, respuesta, socorro, rehabilitación y reconstrucción, integradas horizontalmente en todas las actividades de un territorio, especialmente en su planificación estratégica
La Universidad en la Gestión de Riesgo de Desastres
Por ello académicamente incorporar la temática de la Gestión de Riesgo de Desastres en el currículo de la universidad  tiene importancia y prioridad, porque si el egresado universitario no adquiere, desarrolla y manifiesta conciencia, conocimientos, comportamientos, actitudes y participación en cuanto a los riesgos de desastres en su entorno y localidad, no será capaz de identificarlos ni de prevenirlos. Es importante lograr que la educación a nivel superior contribuya y facilite el logro de una cultura de prevención, y que la población y las comunidades se preparen y actúen frente a los desastres
Las temáticas y actividades que se aborden con los estudiantes universitarios deben ser asequibles y adecuarlas en dependencia de los intereses y necesidades según cada carrera profesional, y de cada región así como tener un carácter flexible, dinámico, creativo y participativo, sujetas a cambios y adaptaciones
 Lo anteriormente expresado evidencia que para realizar este trabajo educativo no se requiere de programas especiales , orientaciones metodológicas de una disciplina en especial, sino de la experiencia y creatividad del catedrático para propiciar un espacio de preparación y reflexión que le permita gestionar el riesgo en desastres. Así tendremos una localidad más segura y preparada para enfrentar un impacto de gran proporción, y no pasaremos el dolor y la angustia de los que han vivido un desastre a nuestras futuras generaciones.

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