No es una novedad en Trujillo y la región La Libertad que, cada cierto tiempo, las fuerzas vivas y la colectividad en general reclamen la atención del Estado a su infraestructura portuaria de tierra y mar. La Cámara de Comercio y Producción de La Libertad, en nombre del empresariado, al igual que los sindicatos de trabajadores marítimos y aeroportuarios, han formulado episódicas demandas. Y, ante la convocatoria de las obras de la tercera etapa de la irrigación Chavimochic (Chao, Virú, Moche y Chicama), el presidente regional José Murgia Zannier, ha reconocido la precaridad operativa de Salaverry y del aeropuerto “Carlos Martínez de Pinillos”. Pero de buenas intenciones y promesas incumplidas está repleto el infierno.
Es fácil constatar, asimismo, que las instalaciones portuarias de Pacasmayo y Chicama (Malabrigo) no son nada envidiables, en circunstancias que se resalta el crecimiento socioeconómico de la capital liberteña cuyos recursos turísticos precolombinos, hispánicos y republicanos garantizan el masivo incremento de visitas nacionales y extranjeras. En materia de transporte de pasajeros son visibles las dificultades en el viejo aeropuerto vecino a Huanchaco, especialmente con ocasión de eventos emblemáticos como el concurso de marinera ( enero) y el festival de primavera (setiembre), que anualmente organizan los clubes Libertad y de Leones.
Rosario Bazán no sólo sería la primera mujer con sobrados méritos que alcanza la presidencia de la mayor organización empresarial de la región La Libertad, sino que –con el respaldo de Murgia Zannier, expresidente de la Cámara- podría lograr que su voz sea escuchada.”Ahora que se va a ejecutar la tercera etapa de Chavimochic, tenemos que pensar en una mejor infraestructura portuaria y aérea”, ha remarcado la reconocida lideresa empresarial, acaso recordando que su organización cumplió rol preponderante en el inicio y continuidad de las obras hidroenergéticas.
El puerto de Salaverry es utilizado para operaciones de exportación e importación cruciales para las actividades minera y agroindustrial, esta última incrementada con la agricultura en las pampas ganadas en los arenales de Chao, Virú y Moche. La tercera etapa de Chavimochic proseguirá la expansión en Chicama y Paiján. El puerto afronta periódicas etapas de arenamiento que requieren de un dragado permanente y, el terminal, de una modernización que permita la movilización de grandes contenedores.
La Cámara de Comercio y Producción ha remarcado este problema recogiendo el reclamo de sus asociados, principalmente de las empresas extractoras de minerales y las productoras de azúcar, conservas envasadas y frutales. De igual manera, las expectativas de los comerciantes e industriales urbanos de la ciudad de Trujillo, escenario de un “boom” de supermercados e industria del calzado simultáneamente con la insurgencia de hoteles, restaurantes y centros recreacionales para la atención a los turistas atraídos por la metrópoli preinca de Chan Chan y otros restos arqueológicos puestos en valor.
Es de esperar que –uniendo esfuerzos público y privado- las mejoras en la infraestructura marítima y aeroportuaria se concreten de una vez por todas porque, además, existe la posibilidad de extraer petróleo del litoral marítimo liberteño. Razones para repotenciar Salaverry y el aeropuerto sobran, dinero hay. Pero, como siempre, falta decisión política.

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