El Día Internacional para la Reducción de los Desastres (DIRD) que se celebra cada 13 de octubre, está centrado en las personas mayores, incluidas sus necesidades y contribuciones para planificar y comprender mejor el riesgo de desastres en sus comunidades
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres UNISDR y HelpAge International (es una red de organizaciones que trabaja por y con personas mayores en 70 países de ingresos bajos y medios en todo el mundo), organizaron la realización de dos encuestas sobre temas relativos al envejecimiento y la reducción del riesgo de desastres (RRD),ya que existe la necesidad esencial de reconocer que estos grupos son un recurso para lograr la resiliencia y velar por su participación en un plano de igualdad para aumentarla.
La información obtenida será muy importante para poder comprender la forma en que se percibe a las personas mayores, al igual que la manera de comprender sus necesidades y contribuciones en caso de desastres. En muchos países, las asociaciones de personas mayores están asumiendo un papel primordial en la sensibilización sobre su derecho a la protección, un mayor acceso a los servicios y la facilitación de actividades para aumentar la resiliencia.
El uso no sostenible de la tierra y la pérdida de la diversidad biológica están ocurriendo a un ritmo sin precedentes. Además, el calentamiento global ha dado origen a un aumento en la temperatura durante el último siglo (dos tercios de este incremento han ocurrido a partir de 1980), lo cual ha generado mayores riesgos ambientales y climáticos.
Estos cambios están sucediendo junto con un rápido crecimiento demográfico y el envejecimiento de la población.
Actualmente, la gente de más de 60 años de edad constituye el 11 por ciento de los ciudadanos del mundo. Se calcula que para el año 2050, este porcentaje se habrá duplicado —es decir, llegará a un 22 por ciento, lo que equivale a 2.000 millones de personas mayores.
La población está envejeciendo más rápidamente en los países en desarrollo, los cuales albergan al 60 por ciento de los individuos mayores, un porcentaje que, según los cálculos, habrá alcanzado el 80 por ciento para el año 2050.
El efecto que los peligros naturales tienen sobre las poblaciones depende en gran medida de decisiones que tomamos, a nivel individual o colectivo, respecto a nuestras formas de vida y al medio ambiente: desde la planificación de nuestras ciudades y el cultivo de los alimentos, hasta la enseñanza que recibimos en las escuelas.
Es más, la actividad humana también influye en la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos, por ejemplo, a través del calentamiento global.
La puesta en marcha de sistemas de prevención, alerta temprana, preparación y recuperación rápida disminuyen el riesgo y mitigan los efectos devastadores de las fuerzas de la naturaleza.

0 comentarios:
Publicar un comentario