martes, 18 de noviembre de 2014

Un fraude nacional

Por Mariella Balbi
El escritor y periodista Fernando Ampuero viene de estrenar “Un fraude epistolar”, una excelente obra de teatro que nos transporta a 1904, fecha en la que dos peruanos ilustres le juegan una treta al premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez. Una comedia de equivocaciones, con los toques de daño que siempre causa una triquiñuela. De no perdérsela por lo bien escrita que está y por la pulcra puesta en escena. Ese fraude, que concierne a un hecho real, nos ilustra la afectación que puede traer el engaño. En la obra de Ampuero la estafa tiene un motivo inocente. En el caso de nuestro país la corrupción que vivimos tiene otro fundamento. Combina la complicidad del poder político y el abyecto desfalco al dinero público. A ese que con tanto esfuerzo y disciplina generaron los gobiernos anteriores, los empresarios de todo nivel, el que siempre vigilamos con celo porque corresponde al desarrollo y al progreso del Perú. 
A esos compatriotas que esperan años para tener agua y desagüe, situación que los ubica en una ciudadanía menoscabada, sin derechos. Los desposeídos de nuestro país son los que sufren con mayor fuerza el embate de la corrupción. Los colegios de Madre de Dios, de Cusco y de tantos lugares quedan en el éter, postergando la igualdad de oportunidades que deberíamos ofrecer como nación. 
El Caso Martín Belaunde Lossio terminó mostrando una inmensa red de corrupción que aún no sabemos adónde llegará, ya la hemos visto en varias regiones, ni hasta dónde nos llevará. Las hipótesis, que no son descabelladas, conducen a las altas esferas del gobierno. Luego de machacarnos cual estribillo aquello de la inclusión social y el eslogan: ‘la honestidad hace la diferencia’, nos sentimos embaucados, timados, robados.
Por esa razón, por la gravedad de lo que está padeciendo nuestro país, son desconcertantes las declaraciones del presidente de la República –luego de ver al papa Francisco– sobre la iniciativa del Parlamento para crear una comisión investigadora del Caso Martín Belaunde Lossio. Dijo Humala: “No podemos permitir el abuso de que sin tener nada concreto, simplemente quieran abrir investigación. Es importante que se retome la agenda parlamentaria, falta definir si los gobiernos regionales van a la reelección o no, falta la reforma en la ley electoral, hay una agenda cargada en el Congreso y estamos distrayéndonos en este tipo de cosas”. ¡Plof! 
Deploró también el mandatario que tras este pedido del Congreso “hay un tema político”. Indigna que el presidente, que conduce y guía al país, no atisbe “nada concreto”. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Todo es desagradablemente claro. Belaunde Lossio y Jorge Rivera Ydrogo son más que amigos íntimos de Ollanta Humala y Nadine Heredia. Además tienen vinculación con el hermano de esta última, Ilan Heredia Alarcón, tesorero partidario. Recibe en mayo del 2104 un poder de su hermana Nadine para manejar sus cuentas bancarias en el Perú y en el extranjero, en una notaría de Matucana. Somos tontones pero no tanto.

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