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viernes, 30 de marzo de 2012

CARABAMBA – VIRÚ: UNA CAMINATA INOLVIDABLE

Por: Iván La Riva Vegazzo
http://ivanlariva.blogspot.com/

Al inicio de la jornada...
A las 5 am. un bus de itinerario nos traslado desde Trujillo a Carabamba, distrito andino sobre los 3,250 m.s.n.m. Éramos ocho aventureros. Cuatro hombres y cuatro mujeres, seis de ellos mis alumnos, el restante un joven chileno alumno de ecoturismo. Nuestro propósito era llegar hasta Virú siguiendo un sendero que yo había recorrido hacía siete años.
Los pobladores nos advirtieron que por la densa neblina de esta época invernal sería imposible seguir aquella ruta pues inevitablemente nos perderíamos. Entonces, decidimos seguir la carretera. Desayunamos una nutritiva taza de quinua con manzana y pan serrano. Antes, visitamos la antigua iglesia colonial (1785), la piedra wanka, la ex casa hacienda y nos tomamos la clásica foto grupal.
Eran las 9:45 am. cuando empezamos la caminata; 61.420 kms. nos separaban de nuestro destino. Pasamos por el “dique” que, desde 1907, represa las aguas del rio Carabamba formando una extensa laguna. Al fondo, el apu Quinga nos despedía. Transitando un terreno poco accidentado llegamos a Satapampa a las 2:00 pm. Almorzamos al pié de la última casa del camino. Allí, don Sigifredo Santos nos dio algunas recomendaciones, advirtiéndonos de lo dificultoso del tramo hacia la costa.
Al atardecer, la neblina cubría la carretera enfriando el ambiente, la única manera de abrigarnos era caminando pues si parábamos el cuerpo se entumecía. El peso de las mochilas nos dificultaba el paso. Entre la bruma divisamos una gran caída de agua. Particularmente, me pareció la de Gocta. Quisimos llegar a ella pero lo difícil del terreno y la neblina lo impidieron. Sería interesante medirla, quizás sea la más alta de la región. Y así continuamos hasta bien entrada la tarde, felizmente con esporádicas lloviznas.
A la altura del kilometro 36, cuando buscábamos un sitio abrigado para acampar sucedió algo como respuesta a nuestras oraciones. Apareció un camión que bajaba hacia la costa. Para evitar pasar la noche en aquellos gélidos parajes pedimos que nos lleven hasta un lugar menos inhóspito. Sobre la carga, y con el vaivén que significa viajar sobre ella, bajamos desde la serranía esteparia hasta un lugar más costero: Tomabal.

Gracias a la hospitalidad de don Teófilo Castro, acampamos en una parte de su casa, en su cocina de leña mis acompañantes cocinaron tallarines con carne. Una delicia. Dormimos profundamente en nuestras carpas. Un nuevo día nos esperaba.
La mañana amaneció con un sol muy fuerte. El clima era todo lo contrario al día anterior. A las 8.00 ya estábamos nuevamente caminando. Con mucha pena dejamos en casa de nuestro anfitrión a “Otto” un perrito que con sus tres patas nos siguió desde Carabamba. Era imposible que lo traigamos a Trujillo, menos que se regrese solo. Darle un nuevo hogar fue lo mejor que hicimos.
Pese al sol ardiente decidimos visitar los monolitos de Queneto, ubicados a 2 kms. de San Juan, caserío por donde pasaríamos. Luego de caminar más de una hora sobre piedras resquebrajadas por el sol y sin ninguna sombra en los alrededores llegamos a los enigmáticos monumentos líticos, visitando también los petroglifos cercanos.
Al medio día estábamos nuevamente en la carretera. Un frugal desayuno-almuerzo nos brindaría las fuerzas para terminar nuestra aventura. Utilizando el agua de las acequias para refrescarnos, caminamos hacia el Castillo de Tomabal, al que subimos. Desde su cima divisamos la meta, la ciudad de Virú. Ello nos animó y alivió el cansancio por el intenso calor ya que las mochilas estaban casi vacías.
Decididos a acometer el último tramo nos dirigimos hacia el río. Al dar la última curva, vimos con emoción y alegría el poste que señalaba el kilómetro 1. ¡Habíamos cubierto 65.420!, sumando los 4 kms. de ida y vuelta a Queneto. El último reto fue cruzar a pie el caudaloso rio Virú pues en ese sector no hay puente. Lo hicimos ayudándonos unos a otros. Ya nada nos detendría.
La última parada fue en una pequeña tienda para comprar “marcianos” que los disfrutamos como maná del cielo. A las 4.30 pm. llegamos a la plaza de armas de Virú para tomarnos al última foto. En la plaza viruñera los pobladores no nos creían que veníamos desde Carabamba. Nosotros estábamos contentos de haber terminado una caminata inolvidable.

jueves, 2 de febrero de 2012

PAISES VASCOS

Por: Víctor Corcuera Cueva
arquespiral@yahoo.com
http://victorcorcuera.blogspot.com/

Durante la invasión española en el territorio andino se sucedieron acontecimientos culturales que la historia trata de borrar de la memoria colectiva. En los primeros años del saqueo y pillaje acometidos por Francisco Pizarro le acompañaron individuos venidos de diferentes partes del actual territorio Español, entre ellos los naturales de los Países Vascos.
En varias ciudades y pueblos del actual Perú se encuentran los apellidos de origen Vasco, lo cual no quiere decir que los que lo portan son necesariamente descendientes de estos, ya que se bautizó a la fuerza a los nativos andinos con nombres y apellidos de los invasores. El síndrome colonial nos presiona a seguir negando nuestros orígenes ancestrales Andinos y sobreponiendo como patrón de modelo a seguir a lo del otro lado del charco. Sumo a esto, las palabras de mi amigo Gori Tumi, quien en una noche de campamento a través de la luz de la fogata y bajo la protección del Apu de las Lomas de Huanchaco nos comento: “…la invasión y ocupación española es una anécdota; 500 años frente a 11000 años de cultura Andina”.
El Perú y la España de hoy son realidades diferentes de lo ocurrido hace 500 años, existen deudas que saldar, la memoria ancestral sigue presente y las condiciones están cambiando. Estas condiciones me han permitido viajar y comprender mejor la complejidad de nuestras sociedades, de los esfuerzos colectivos e individuales, de las taras sociales y de las gestas por forjar y reforzar identidades culturales. En esta corta estadía en Francia y gracias a la generosidad de Danielle y Jean Jacques pude visitar los Países Vascos del norte y sur (Francés y español). Los vascos mantienen una identidad cultural fuerte, con esfuerzos colectivos han logrado que estas tradiciones se transmitan de generaciones a generaciones y son reacios a crear lazos con foráneos. Son orgullosos de sus tradiciones, existe una relación intrínseca entre la tierra y sus tradiciones, así como también con el mar. Siguiendo las rutas pequeñas se divisa todo un conjunto inmenso de colinas “abombadas” y en la cima de estas centenarias casas pintadas con color blanco y un color de “sangre de res”. Todas las casas tienen tejas rojas y balcones, los balcones tienen una vista directa e infinita sobre las colinas y praderas. ¿Cómo no sentirse orgulloso, si el paisaje es encantador? Estos paisajes han sido domesticados durante siglos y los acontecimientos históricos han logrado mejorar la calidad de vida de sus hijos. Estos habitantes traducen la calidad de vida a la salud ambiental donde desarrollan sus actividades económicas, como la agricultura, ganadería, pesca y caza. La calidad del aire y sus aguas termales en la ciudad de Cambo le valió erigir in situ un hospital para sanar enfermedades respiratorias, donde solo el hecho de respirar el halo del amanecer curaba a los enfermos de tuberculosis.

En Bayona gracias al matrimonio de Luis XIV y la Infanta de España le valió para que la ciudad obtenga un prestigio de “alta jerarquía”. En San Juan la Luz sus hermosas playas en verano seducen a todo visitante, no es para menos, ya en el renacen ismo italiano los Medecis solían frecuentarla en verano. Es en Bayona que descubrí que los vascos tienen más de 1000 variedades de queso de origen bovino, vacuno y caprino. Las fiestas en el mes de junio los visitantes se deleitan adquiriendo las deliciosa tradición de charcutería Vasca. Pasando la frontera Vasca francesa, la señalización cambia al idioma castellano pero no se olvida de indicar también en la lengua euskera, la lengua de los vascos.
Durante mi infancia tuve la mala experiencia de observar una corrida de toros, allá arriba en el Otuzco de La Libertad. Era la fiesta de un santo católico que no me acuerdo y la corrida era uno de los puntos fuertes de la fiesta patronal. Por la calle, por la radio y por las paredes se anunciaban los toros de Chuquisongo, reconocidos por su braveza y fortaleza. Ver la corrida, me dejo traumado de por vida. Estos recuerdos de niñez volvieron al presente al momento de ingresar a la plaza principal de San Sebastián, una ciudad de origen medieval en donde las antiguas “arenas” se han convertido en el corazón urbano; sus antiguos palcos ahora son departamentos, que reviviendo la tradición aun ostentan en el frontis de sus puertas los antiguos números de ubicación. Montaditos, brochetas, cerveza de la casa y otras delicias culinarias se ofertan en “Casa alcalde”, un restaurant de comida típica donde el propietario -que es un aficionado a los toros- ha decorado el interior con afiches alusivos a la tauromaquia. Una tradición pintoresca Vasca es la de los pimientos de Espelette, los cuales una vez cosechados los secan colgados en las fachadas de las casas, convirtiéndose en un carismático atractivo.

Podría continuar hablando de los Países Vascos, dejo las imágenes que traducen mejor lo que aprecie durante dos intensos días de visita.

Esta memoria fue escrita durante el trayecto de Bordeaux a la Loire el 31 de Enero de 2012.

miércoles, 25 de enero de 2012

CRÓNICAS DE VIAJE: ENTRE LA ALEGRIA Y EL TEMOR

Por: Lic Humberto M. Landeras Rodríguez
Relacionista Público

humbertolanderas@hotmail.com

Colombia vive entre el drama, la alegría y el temor. El escándalo de las prótesis mamarias de la extinta empresa francesa, Poly Implant Prothése (PIP), obligará a más de 15 mil colombianas extraerse las siliconas luego de conocerse que estaban fabricadas con insumos industriales, carburantes y otros materiales que podrían causarles la muerte.
Según una encuesta internacional realizada por la Red Win Gallup, a pesar de la inseguridad, el terror y la pobreza, Colombia, es el sexto país más feliz del mundo y el más feliz del continente, una dicotomía que nadie entiende, pero sí los colochos, que atribuyen a sus genes y a su cultura, vivir alegres a pesar del patrullaje militar, el desempleo y la desigualdad social en varias zonas del país.
El temor de los paisas es que pasará si se implementa la propuesta del alcalde de Bogotá y Cali dejar la seguridad en manos de la fuerza pública prohibiendo a más a millones de habitantes portar legalmente armas. Antes, el ejército pensaba que si no podía garantizar la seguridad de los ciudadanos, debía dejar que éstos se defiendan, dijo un experto de seguridad. Existen muchos asesinatos que confirman estudios donde las personas armadas son proclives de matarse, matar a algún familiar, a un conocido o a un amigo.
La sinuosa figura de las colombianas es tema de salud pública. El estado asumirá el retiro de los implantes defectuosos; sin embargo, el debate está quién costeará el reimplante de las nuevas prótesis, el retiro podría además de dejarles una deformidad en el cuerpo, secuelas sicológicas. El costo por atraer las miradas de los hombres sale caro. Ellas fueron víctimas de fraude confiaron en productos aprobados por entes de salud pública y lo menos que podría no hacer el gobierno es abandonarlas a su suerte. Colombia es el país con mayor número de operaciones quirúrgicas en el mundo para aumentar el busto y la colita. Un editorial del diario El Tiempo atribuyó a una “mala entendida cultura de la estética corporal fundada en parámetros de belleza impulsados por los medios y a la inexplicable actitud de padres y médicos, que alientan caprichos de niñas y adolescentes que insisten en estas prácticas”.

¿Qué hace felices a los colombianos? La encuesta dice que el ingreso y el nivel educativo. Mientras más gente tiene dinero, goza de mayores niveles de felicidad. Me tocó comprobarlo en mi visita a este hermoso país. La Feria de Cali dura una semana con fandangos, salsa y copiosos aguardientes. Varios días de farra viven en ferias y fiestas en los distritos de Cauca, del eje cafetero, Manizales, Pasto, Medellín, etc. ¿y el desamor?, tampoco impide a los colombianos ser felices, dicen que pronto el matrimonio será práctica en desuso en Colombia, el carácter de los colombianos (as) son especiales; viven la realidad y el momento, quizá la razón, es su vecindad con el Caribe, de clara influencia negroide y de contagiante música.
Alquilar armas en Colombia es fácil. Se compra y vende al mejor criminal o a las bandas organizadas, ametralladoras, pistolas, granadas, revólveres escopetas, uzi, granadas, en un mercado ilegal que mueve casi 5 mil millones de pesos al año, los alcaldes pidieron al ejército, restringir el porte de armas en discotecas, buses, bares, motos, en días festivos, para que no se maten unos con otros. Ojalá logren el objetivo.

Foto 1: Salsódromo de Cali, hace felices a colombianos
Foto 2: Belleza colombiana en feria de Salento
Foto 3: Militares protegen turismo en Salento (Dpto. Quindío)

miércoles, 18 de enero de 2012

CRÓNICAS DE VIAJE: TRANSPORTE URBANO EN COLOMBIA

Por: Lic. Humberto M. Landeras Rodríguez
Relacionista Público

humbertolanderas@hotmail.com

Hay temas que merecen destacarse en Colombia amén del verdor de sus campos. Es la política de transporte púbico, referente en América Latina. Lo comprobamos en una rápida visita a Armenia, situada a 300 km de Bogotá, conocida como la ciudad milagrosa, por su rápido crecimiento debido a la actividad cafetalera y el trabajo de su gente tras superar el terremoto que devastó la ciudad en 1999.
Armenia, goza del programa “Ciudades Amables”, proyecto de mejoramiento del transporte urbano de pasajeros en ciudades que bordean los 400 mil habitantes con apoyo financiero del gobierno del palacio de Nariño.
Para la viabilidad del programa, el alcalde lideró el proyecto, convenció a los empresarios de las 3 principales empresas de transportes urbano a unirse é implementar el Sistema Estratégico de Transporte Público de Armenia a través de la empresa Amable, entidad comercial y financiera encargada de la administración de los recursos del proyecto.
La unión de estas empresas creó la empresa Tinto (Transporte Integrado Operador de Armenia), de inmediato se construyeron decenas de km de nuevas vías, se adecuaron otras tantas en diversos sectores de la ciudad, se reservaron espacios públicos con servicios higiénicos, sillas, módulos comerciales en sitios de mayor concentración de pasajeros, también se dotaron de estaciones de intercambio en distritos vecinos a fin de movilizar pasajeros desde y hacia Armenia en busca de cambios de transporte rápido para llegar a sus destinos, para el pago de los pasajes, se emplean tarjetas inteligentes recargables; además, el Sistema, monitorea desde una central, en tiempo real, el funcionamiento de los semáforos corrigiendo fallas y evitando accidentes, todo en salvaguarda de la vida de sus habitantes.
El transporte urbano de pasajeros y las vías que interconectan diversos distritos en los 32 departamentos de Colombia, figuran entre los mejores de América; estrategias y proyectos que anhelamos pueda implementarse en Trujillo y distritos con apoyo de la empresa privada y el aval del estado.

Armenia, es capital del valle de Quindío, es parte del eje cafetalero. Después del terremoto, su gente empezó a redoblar el trabajo, limpió escombros, redificaron viviendas y aprovechando las bondades de la naturaleza, convirtieron la zona en uno de los sitios más visitados del eje cafetalero, quizá imitando la fuerza de los quimbayas, nativos que poblaron estas tierras dejando tradiciones, costumbres, folklore antes de desaparecer con la conquista; hoy al cabo de 12 años del fenómeno natural, la ciudad luce muy comercial, impregnada con ese tono campo-ciudad y de sus habitantes que tienen uno de los mejores niveles de calidad de vida en Colombia.
La población levantó en la plaza de armas junto al busto en bronce de Bolívar, de pie, con traje patriota y espada libertaria, esculpido en París, el monumento al Esfuerzo, del maestro Rodrigo Arenas Betancourt, homenaje al esfuerzo y cordialidad de los armenios; la escultura está casi suspendida, retando la ley de la gravedad, al igual que las vicisitudes vencidas, mostrando al turista una ciudad pujante, altamente planificada, con su mayor orgullo, la actividad cafetalera.

Foto 1: el autor de la nota; al fondo, el monumento al Esfuerzo
Foto 2: Autopista de ingreso a Armenia
Foto 3: vida cafetera con indumentaria propia en el Quindío
Foto 4: Plaza Bolívar, el Libertador de Colombia

lunes, 9 de enero de 2012

CRÓNICA DE VIAJE: CALI MODERNO

Por: Lic. Humberto M. Landeras Rodríguez
Relacionista Público

humbertolanderas@hotmail.com

La capital del departamento del valle del Cauca, es Cali, segunda ciudad más importante de Colombia, alberga el 10 por ciento del total de la población de 40 millones de habitantes; el río Cali divide en dos la urbe; el norte, corazón agrícola del valle, con Palmira, provincia emblemática a 26 km bañada por el río Cauca, productora de azúcar todo el año y el sur, comercial, con sus elegantes tiendas, boutiques, restaurantes, cafeterías y académica, por las universidades públicas y privadas establecidas en esa zona.
Cali tiene ventajas sobre otras regiones por diversas razones: su infraestructura vial, con bellas autopistas bien construidas que unen varios municipios, tienen ciclovías, pistas para trotar y teléfonos de emergencia, evadir el pago de peaje conlleva una multa de US$ 2,500; hay intercambios viales para el transporte en autobuses articulados llamados Mio, con más de 250 km de recorrido y movilizan 2.5 millones de pasajeros mensuales por diversos sectores de la ciudad.
Sorprende el servicio de taxis, pequeños, abastecidos con gas barato: el valor de la carrera se paga según el kilometraje recorrido, a fin de aligerar el tránsito establecieron el programa “Pico y Placa”, que prohíbe el tránsito de vehículos públicos o privados por el número de la placa, se aplica de lunes a viernes, de 7 a 10 a.m. y de 5 a 8 p.m.; los infractores pagarán 300 mil pesos (150 dólares ó 450 soles) más el internamiento del vehículo; 40 mil vehículos por día dejan de circular; pilotos y acompañantes de motos usan cascos y casacas con numero de la placa.
La municipalidad de Cali o Centro Administrativo Municipal funciona en un edificio de 13 pisos; su alcalde, Rodrigo Guerrero, continua las 21 megaobras de su antecesor Iván Ospina, destacan la construcción de la avenida Colombia de 1 km longitud, incluyendo un túnel de 700 m, el remozado estadio Pascual Guerrero para el mundial Sub 20, el servicio del Mio que mejora la movilidad urbana, la recuperación de espacios públicos con parques, avenidas con juegos de agua, monumentos, nuevas vías, puentes, etc.; los moradores pagan las mejoras algunos con reticencia y muchos con nobleza.
Otro de los ingredientes que hacen a Cali moderno, innovador, es el turismo que se vive en diversos sectores del valle tal como nos los cuenta Santiago Chavarriaga Garzón, un valluno (nacidos en el valle), de 14 años, inquieto, excelente guía de su ciudad, pero un poco renegón cuando le cantamos la tonada del vocalista de la orquesta colombiana Niche: “... si yo pudiera elegir el lugar donde quisiera morir, sería el Perú, sería el Perú, sería el Perú…”. A su mare, responde imitando nuestros peruanismos.

El zoológico de Cali es uno de los mejores de Latinoamérica, el verdor del valle da vida al Jardín Botánico de 12 ha de bosque tropical, miradores como el cerro Tres Cruces, San Antonio con la estatua al fundador de la ciudad Sebastián de Belalcazar; la Ermita, iglesia con modelo alemán, la Torre de Cali de 40 pisos, parques la del Gato que encuentra en el río a sus “novias” de nombres sugestivos Gata Bandida, Gachuza, Gata Roja, etc.
Por sobre todo lo que hace diferente a Cali, es la alegría, la sabia farandulera, la simpatía de sus habitantes, su cultura, costumbres, gastronomía, folklore, que junto al garbo y la belleza de las caleñas, atraen cada año millones de turistas.

Foto 1.- Iglesia La Ermita, de corte alemán.
Foto 2.- Edificio de 13 pisos de la Municipalidad de Santiago de Cali
Foto 3.- Impecables avenidas en el centro de Cali

miércoles, 4 de enero de 2012

CRÓNICA DE VIAJE: VISITA A COLOMBIA

Por: Lic. Humberto M. Landeras Rodríguez
Relacionista Público

humbertolanderas@hotmail.com

“Un momentico, si van al mirador de Sebastián de Belalcazar, los acompaño”, nos dice Diego Palta colombiano, que de no haber sido agente de seguridad bien podría exhibir carnet de futbolista. Ocurrió en Popayán al sur de Colombia, en un viaje familiar de vacaciones de fin de año cuando mirábamos a lo lejos el cerro donde se divisa la ciudad blanca descubierta por el adelantado de Pizarro, en 1536.
La muerte de Cano lugarteniente de Reyes, líderes de la FARC, acentuó el accionar de la guerrilla. En la zona montañosa de Suárez, en el valle del Cauca, en la vía que va a Tilúa, la guerrilla detonó una bomba en el terminal de pasajeros, también en el barrio lomas de Granada y en el parque Caldas cerca del distrito 20 del ejército, “la cosa está caliente” tras la muerte de Cano a quién el ejército le dio “como culebra, asegura Diego, padre de 5 hijos, cuya labor es que no estén minadas escuelas, colegios o vías.
Popayán, es capital del departamento del Cauca, patrimonio de la nación colombiana, rinde homenaje a Francisco José de Caldas, mártir de la independencia, conserva la casa donde se alojó Bolívar, Padre de la Patria en 1829 y la de Alexander Von Humboldt en 1801, cuenta con testimonios religiosos y arquitectónicos de valía; sin embargo, la inseguridad preocupa a sus autoridades y vecinos. “No se descuelgue por este lado”, alerta Palta cuando pretendíamos tomar un atajo en busca de nuestra movilidad. Nos trajo un taxi, agradecimos el gesto del ocasional guía que vive en el sector Chama, barrio de gente pobre y humilde que de noche no salen de casa.
De regreso a la rumbera ciudad de Santiago de Cali, más conocida como la “sultana del Valle”, tercera ciudad más antigua de Colombia luego de Santa Martha y Cartagena, nos relaja; la salsa baile emblemático de la también otrora ciudad de los hermanos Rodríguez Orejuela, los capos del desaparecido cartel de Cali, vive la pasión del fútbol con el Deportivo y América de Cali, éste último descendido a segunda; un taxista al notar que somos peruanos, dice que los goles de Cueto y de La Rosa hubieran salvado la tragedia del América.
La feria de Cali, con el desfile de las escuelas de salsas al estilo brasilero atrae hace más de medio siglo a miles de turistas colombianos y extranjeros en pos de vivir la experiencia del son caleño, del aguardiente del valle y la compañía de una buena moza bajo un clima casi caribeño, es imperdonable estar en Cali y no gozar de una noche rumbera en una tasca caleña o pasear en una colorida chiva parrandera con la música de Joe Arroyo, o de un vallenato; es que la música acerca a la cultura é idiosincrasia de su gente con los visitantes.

Cuando abandonamos el salsódromo en la calle 57, nos llena de orgullo escuchar de los propios caleños decir que la comida peruana es la mejor del mundo o que tenemos el mejor zoológico de América superior al caleño con nuestros rinocerontes, elefantes y jirafas a la cabeza; en Loma de la Cruz, conocimos a Willy Ramírez, un chorrillano que por culpa de la salsa y la belleza de la mujer caleña se afincó hace más de dos décadas tras gastarse el pasaje y la alimentación, en una noche de salsa y el olvido del sueño americano de viajar a los EUA. Hoy vende artesanía pero extraña el ceviche, la carapulca y el lomo saltado; sobre el pescado dicen que lo traen congelado de Vietnam, la actividad portuaria en Buenaventura, puerto más cercano a Cali, terminó con la rica fauna del mar y los vestigios arquitectónicos del más importante puerto español de la América antigua en cambio pasean gente de color cuyos ancestros llegaron de África o Angola para el cultivo de la caña de azúcar en Cali, otrora segunda productora del mundo después de Hawai.
Voy a Palmira, a conocer el museo de la caña, la casa de Jorge Isaac, el autor de María; luego Armenia, Pereira, Manizales en el Quindío, el eje cafetero, disfrutar el verdor de sus montañas y la pujanza de estos pueblos tras el terremoto de 1999, después el archipiélago de San Andrés el mar de 7 colores y tras volar Panamá, Costa Rica y Nicaragua, nuestro destino final, sol y playa.