
La cantidad de monóxido de carbono (CO) procedente del humo del tabaco es menor en mujeres que en hombres, lo que demuestra diferencias de género según las cuales la forma de fumar de ellas es menos perjudicial para la salud, según los resultados del informe COmets elaborado por la Comisión Europea presentados hoy en Madrid.
Según estos datos, el coordinador del Grupo de Tabaquismo de Neumomadrid, Carlos Jiménez Ruiz, aseguró que "la forma de consumir el cigarrillo es diferente" ya que las mujeres dan menos caladas al cigarro, e inhalan menor cantidad de humo al hacerlo con menos intensidad, mientras que los hombres "inhalan más volumen de humo y lo hacen más profundamente en cada calada".
Este experto destacó que existen dos tipos de fumadores, distinguiendo entre aquellos que consumen tabaco por recompensa negativa y "quieren quitarse los síntomas que se asocian a la falta de nicotina, como ansiedad o nerviosismo" y, por otro lado, quienes fuman por recompensa positiva, es decir, "por disfrutar del cigarrillo". De este modo, el doctor Jiménez Ruiz advirtió que las mujeres pertenecerían más a este último grupo y "fuman más por recompensa positiva, relacionado con un menor número de caladas e "inhalar con menos intensidad".
Además, teniendo en cuenta las diferencias conductuales en el consumo de tabaco, existirían diferencias en el tratamiento del tabaquismo, aseveró el doctor Jiménez Ruiz, ya que "los tratamientos farmacológicos ayudarían más a los hombres", mientras que en "las mujeres sería necesario un apoyo psicológico más intenso". (Con información de Europa Press).
Según estos datos, el coordinador del Grupo de Tabaquismo de Neumomadrid, Carlos Jiménez Ruiz, aseguró que "la forma de consumir el cigarrillo es diferente" ya que las mujeres dan menos caladas al cigarro, e inhalan menor cantidad de humo al hacerlo con menos intensidad, mientras que los hombres "inhalan más volumen de humo y lo hacen más profundamente en cada calada".
Este experto destacó que existen dos tipos de fumadores, distinguiendo entre aquellos que consumen tabaco por recompensa negativa y "quieren quitarse los síntomas que se asocian a la falta de nicotina, como ansiedad o nerviosismo" y, por otro lado, quienes fuman por recompensa positiva, es decir, "por disfrutar del cigarrillo". De este modo, el doctor Jiménez Ruiz advirtió que las mujeres pertenecerían más a este último grupo y "fuman más por recompensa positiva, relacionado con un menor número de caladas e "inhalar con menos intensidad".
Además, teniendo en cuenta las diferencias conductuales en el consumo de tabaco, existirían diferencias en el tratamiento del tabaquismo, aseveró el doctor Jiménez Ruiz, ya que "los tratamientos farmacológicos ayudarían más a los hombres", mientras que en "las mujeres sería necesario un apoyo psicológico más intenso". (Con información de Europa Press).
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