viernes, 1 de julio de 2011

Invidentes: una manera diferente de sentir Chan Chan

Experiencia educativa desarrollada en nuestro patrimonio será ponencia en la Universidad del Rosario - Argentina

Trujillo, La Libertad (La Industria).- Edgar Castillo tiene cuarenta y un años, es ingeniero civil, construye puentes sociales y nuevos caminos para acceder a nuestra cultura, en la actualidad no siembra cemento, su trabajo al igual que el de más de tres centenares de personas, consiste en aplicar sus conocimientos en beneficio de la conservación de Chan Chan, barro enraizado a la tierra que con el esfuerzo de los antiguos peruanos creció de manera vertical, consolidando para la eternidad enormes murallas de hasta ocho metros de altura y originales imágenes talladas sobre su monumentalidad.
Castillo amplió su función como miembro del Departamento de Conservación y Puesta en Valor del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan y asumió el compromiso personal de incluirse e incluir socialmente a quienes permanecieron ajenos, no históricamente, a la preservación de nuestro legado de barro, me refiero a personas con habilidades diferentes.

¿Cómo nace la idea de incluir a invidentes en la defensa del patrimonio?
Cuando se proponen los proyectos educativos estaban dirigidos a diversos sectores de educandos, y advertimos la necesidad de incluir también a los grupos sociales en riesgo, dentro de ellos a los invidentes, y creímos en la factibilidad debido a que Chan Chan presenta iconografía en alto y bajo relieve, que didácticamente permite incorporarse en lecciones para invidentes.

¿Por qué denominaron al Proyecto Educativo “Sintiendo Chan Chan”?
Preferimos emplear el termino sentir porque es el termino que más engloba las facultades humanas de la percepción. El ver, el tocar, el saborear son sentidos que se limitan a solo algunos órganos, en cambio el sentimiento es general, mientras esas percepciones no se canalicen, no calen, no se internalicen, no se sientan como es realmente, esa facultad de percibir las cosas a través de los sentidos, pierde valor.

¿En qué consiste el Programa Educativo?
Consiste en permitirnos y permitirles a las personas invidentes el deber de conservar Chan Chan y el derecho a conocerlo. Es un proyecto que permite que los educandos grafiquen en su mente la iconografía mural, mediante la percepción táctil haciendo uso de maquetas y replicas, así como también hacer del barro un material didácticamente estratégico para la producción de adobes y replicado de las imágenes palpadas, partiendo de las formas más simples a las más complejas; complementariamente se realizan visitas guiadas al conjunto amurallado de Nik-an.

En la cultura Chimú, las personas con aparentes limitaciones cumplían roles importantes en la sociedad.
El proceso de inclusión no es un concepto moderno, el de la exclusión sí. En las cerámicas existen algunas imágenes que representan a ciegos, personas con labio leporino, personas con miembros mutilados, jorobados y demás patologías que siempre han existido, sin embargo, se los aprecia cumpliendo un rol importante en la sociedad. Entonces por qué limitarnos ahora si los antiguos peruanos minimizaron las barreras para que todos participen sin importar sus limitaciones físicas, mentales y sociales.

¿Qué le pareció la experiencia con los niños invidentes?
La experiencia es única, los niños que participaron fueron insaciables en el afán del conocimiento, llegaron con el deseo de experimentar, de entender, de sentir Chan Chan. A diferencia de quienes sólo emplean el sentido de la vista, ellos a través de las facultades que les dotó la naturaleza tales como el olfato, el oído, el tacto sintieron el legado Chimú. Sellaron su experiencia de producir adobes burilando en el barro fresco sus nombres y eternizaron así su importante aporte a la conservación del patrimonio cultural, ya que cumplido el periodo de secado estos adobes ya se encuentran en lo alto, conformando el alma de las murallas de Ñain-an.

¿Han obtenido algún premio o reconocimiento?
Entre los más importantes podemos señalar el Premio Buenas Prácticas Gubernamentales, que es un reconocimiento global a todo el trabajo de conservación que ejecutamos en Chan Chan, bajo la dirección del historiador Cristóbal Campana. De manera especifica fuimos elegidos en el Concurso “Mentes Brillantes” organizado por el Congreso de La República entre las 25 mejores ideas educativas innovadoras a nivel nacional, pero no hay duda que el mejor premio es sentir que esta experiencia en carne propia.

Tenemos entendido que usted ha sido invitado a una Universidad de Argentina para compartir la experiencia de los invidentes en Chan Chan.
La invitación de la Universidad Nacional de Rosario, para exponer nuestro proyecto la asumimos como un compromiso de involucrar a más personas en acciones que motiven la inclusión social, es una oportunidad de aprender y de ampliar nuestro horizonte.

¿Van a ampliar el programa?
Sí, es un compromiso institucional de todos los trabajadores del Proyecto Especial de Chan Chan. Asumimos que para que una sociedad sea culta debe ser justa y para que sea justa debe ser accesible para todos.

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