lunes, 2 de agosto de 2010

Nuevos medicamentos podrían ayudar a desarrollar aprendizaje en niños con Síndrome de Down

Se ha probado con éxito fármacos que mejoran las funciones cerebrales de los pacientes

(El Comercio).- Uno de cada 700 niños o niñas nacerá con síndrome de Down. Así de simple. Su cociente intelectual (CI) será de entre 20 y 60, es decir hasta 80 puntos menos de lo considerado como inteligencia media. El desarrollo óptimo del potencial de estos pequeños dependerá de la educación, información, sensibilidad, paciencia y posibilidades económicas de sus padres, su entorno familiar y social. Hoy, sin embargo, el avance de las neurociencias y el conocimiento de la química cerebral brindan luces para abordar el déficit de aprendizaje asociado al síndrome de Down.

PRODUCCIÓN DE NEURONAS
Dos fármacos ampliamente utilizados —uno en casos de depresión y el otro para tratar ciertos síntomas del Alzheimer y del dolor crónico— han resultado esperanzadores en pruebas de laboratorio. Se trata de la fluoxetina (o Prozac) y de la memantina; este último compuesto pertenece a una clase de medicamentos llamados antagonistas de los receptores NMDA. Tales receptores están asociados con los procesos de aprendizaje y memoria y al desarrollo y plasticidad de las neuronas.

CIENCIA EN PARALELO
Los experimentos de Renata Bartesaghi, de la Universidad de Bolonia, Italia, y de Alberto Costa, de la Universidad de Colorado, EE.UU., son una esperanza para elevar la calidad de vida de quienes presentan síndrome de Down. Hay que sumar a estas dos investigaciones las de Ahmad Salehi de la Universidad de Stanford.
Los científicos se enfocan en una misma meta: incrementar la producción neuronal, pero trabajan bajo hipótesis distintas. Todos han tenido éxito.

CEREBRO INTERRUMPIDO
Los niños y niñas que presentan síndrome de Down nacen con cerebros idénticos a los de cualquier otro bebe, pero en la primera etapa de sus vidas su desarrollo se ve interrumpido. La corteza cerebral —encargada, entre otras cosas, del lenguaje y la memoria— resulta menos densa. Según expertos, esta menor densidad explicaría los problemas de aprendizaje, pero para el neurocientífico Ahmad Salehi —quien ha realizado experimentos con ratones modificados para simular Down— el retraso y la dificultad para formar memorias se deben más bien a un quiebre en la función del hipocampo, región cerebral responsable del aprendizaje contextual y la aplicación de los conocimiento en la vida cotidiana, como recordar la ubicación de objetos, por ejemplo.
Para el científico estadounidense Alberto Costa, de la Universidad de Colorado, el asunto es un desorden neuronal y específicamente se ve afectada la utilización del gutamato, un neurotransmisor vinculado con los procesos de aprendizaje y memoria. Costa restableció las facultades de aprendizaje de ratones usando memantina (fármaco que regula los niveles de gutamato en las personas con Alzheimer). Hoy la prueba se realiza con 40 personas.

EL EXPERIMENTO ITALIANO
La investigadora Bartesaghi trabaja con el Prozac y ha logrado producir neuronas en ratones alterados genéticamente para simular el síndrome. Ni bien nacidos, los animales recibieron el fármaco por 12 días. Tras un examen se constató que en todas las regiones cerebrales se incrementó la generación neuronal. La investigadora sostiene que la aplicación de estos hallazgos en humanos significaría que un simple tratamiento farmacológico en la primera infancia podría revertir el retardo mental.

EN STANFORD
El año pasado Ahmad Salehi sugirió también que el problema de aprendizaje podría revertirse con fármacos. Con su equipo de Stanford, corrigió la disfunción con una droga que al alcanzar el cerebro se convierte en norepinefrina. Apenas en cinco horas, los ratones se desempeñaron tan bien como el resto aunque requirieron terapia de mantenimiento. El estudio se publicó en noviembre del 2009, en “Science Translational Medicine”.

HAY MÁS
La revista “Scientific American” divulgó que varios investigadores habrían encontrado que diversos medicamentos pueden tratar el retraso mental asociado al síndrome de Down.
Un informe de “Nature Neuroscience” indica, por ejemplo, que entre algunas de las sustancias investigadas figura el pentilenetetrazol (usado ya hace un siglo, pero retirado de circulación por haber causado algunas apoplejías). En ese tratamiento se añadieron pricrotoxina y bilobalida (un extracto de hojas del árbol ginkgo biloba, muy recomendado por la medicina herbolaria para mejorar la memoria).
Mientras siguen las investigaciones la buena noticia es que en todos los casos se trata de fármacos disponibles, ampliamente conocidos y que podrían empezar a usarse una vez que los resultados de los estudios en humanos sean concluyentes.

EL DATO
El síndrome de Down
Fue descrito en 1866 por el doctor John Haydon Down, aunque no supo cuál era su origen. Fue explicado en 1958 por el investigador Jérôme Lejeune, quien descubrió la alteración en el par de cromosomas 21.

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