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martes, 3 de abril de 2012

Descubren altar de sacrificios humanos de la cultura Moche

El altar es uno de los más antiguos del Perú y fue hallado en el Cerro Campana, en Trujillo

Trujillo, La Libertad (El Comercio).- Uno de los altares de sacrificios humanos más antiguos del Perú, que habría levantado la sociedad moche hace más de 1.000 años, fue hallado en la cumbre del cerro Campana de Trujillo, reveló hoy el arqueólogo Régulo Franco Jordán, director del proyecto Huaca El Brujo.
“Hemos descubierto el escenario en donde se decapitaba a los hombres sacrificados para luego arrojarlos hacia al abismo, como parte de los rituales que se practicaban hace más de 1.000 años”, dijo Franco.
La estructura tiene aproximadamente un metro y medio de altura, está formada por tres escalones de 50 centímetros de longitud y tiene una roca en la superior, semejante al Intihuatana de la ciudadela inca de Machu Picchu, explicó. Está ubicado en la parte más alta de la montaña, a 1.002 metros, justo en el pico central que da hacia el precipicio.
Agregó que la hipótesis planteada coincide con la representación encontrada en antiguos ceramios moche, en los que se aprecia una gran montaña de varios picos con personajes que parecen caer.

El especialista sostuvo que el descubrimiento permite conocer más sobre los ritos que se realizaban en el antiguo Perú, por lo que invocó el apoyo al sector público y privado para continuar con las investigaciones y la protección del sitio.
Dijo que investigaciones anteriores permitieron descubrir elementos arqueológicos de importancia como geoglifos antropomorfos y geométricos en la llanura desértica; el templo del águila, un lugar de adoración a esta ave, cercana a un cementerio precolombino, y las andenerías, usadas como campos de cultivo.
El cerro Campana se encuentra a 16 kilómetros del centro de Trujillo, capital del departamento norteño de La Libertad.

martes, 14 de junio de 2011

Legado de la sociedad Moche será exhibido en ciudades españolas de Cádiz y Alicante

Piezas de Tumbas del Señor de Sipán y huaca de la Luna se mostrarán en el 2012

Trujillo, La Libertad (ANDINA).- Los ayuntamientos de Cádiz y Alicante, en España, conocerán en 2012 deslumbrantes joyas, cerámicas, textiles y otras piezas originales que forman parte del legado material de la sociedad Moche, desarrollada en el norte peruano entre los años 100 antes de Cristo y 800 después de Cristo.
Ello será posible a través de exposiciones en las que se mostrarán algunas de las piezas halladas producto de las investigaciones arqueológicas en las Tumbas Reales de Señor de Sipán, en Lambayeque, y en la huaca de la Luna, en La Libertad, informó Ricardo Morales Gamarra, conservador peruano y codirector del proyecto huacas de Moche.
La muestra, que buscará difundir en el viejo continente las principales características culturales de la sociedad preincaica, se exhibirá de enero a junio de 2012 en la Casa de Iberoamérica del Ayuntamiento de Cádiz, con motivo del Bicentenario de su Constitución.
Posteriormente, la exposición será acogida por el Museo de Arqueología Provincial del Ayuntamiento de Alicante, en donde permanecerá de junio a diciembre del próximo año, precisó.
Se espera que la población europea conozca no sólo el aspecto material de la cultura Moche, sino que también entienda su concepción filosófica de la vida, agregó el especialista.

Morales participó junto al arqueólogo peruano Walter Alva, descubridor del Señor de Sipán, en la ceremonia de presentación de la muestra en España.
En marzo de 2006, una muestra de 133 piezas originales del Señor de Sipán fue exhibida en el Museo Arqueológico Provincial del Ayuntamiento de Alicante.
Aquella vez, la muestra ocupó todas las salas temporales del recinto museográfico y fue visitada por cerca de 30,000 visitantes.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Animales exóticos eran usados en rituales de la costa hace 4 mil años

Hasta el momento se han encontrado más de un millar de huesos de diversos animales en el centro religioso del norte peruano, muy cerca donde se desarrollaría la cultura Moche

(RPP).- Animales exóticos como el mono, el guacamayo o el jaguarundi (felino salvaje) ya eran usados en rituales de la costa peruana hace 4.000 años, como evidencian los últimos restos encontrados en el yacimiento de Ventarrón.
El biólogo de la Universidad de Trujillo Víctor Vásquez explicó a Efe que este lugar, ubicado a 780 kilómetros al norte de Lima, alberga los restos más antiguos de animales procedentes de la selva que se conocen en la costa y que pertenecen al periodo Precerámico Tardío (de 3.500 a 1.800 años antes de Cristo).
Hasta el momento se han encontrado más de un millar de huesos de diversos animales en este centro religioso del norte peruano, muy cerca del lugar donde siglos más tarde se desarrollaría la cultura Moche (siglos II a.C. - VII d.C.)
Entre todas las hipótesis, Vásquez atribuyó la existencia de estos restos a los continuos contactos que hubo entre pueblos de la costa y de la propia selva, si bien descartó que hubieran sido sacrificados, ya que no se han encontrado incisiones en los cuerpos.

"Es posible que hayan sido criados bajo cautiverio" para erradicar plagas en algunos casos y, en otros, para ser usados en funciones religiosas o como mascotas, según el biólogo.
Los pobladores de Ventarrón -explica- apreciaban el plumaje colorido de las aves, la compañía de los monos capuchinos o el uso de los jaguarundis en la agricultura, todos ellos considerados animales de un estatus superior en relación a los de la costa.
Tal variedad de especies era ofrendada junto con peces capturados en baja y alta mar como la valorada chita, además de semillas de palta, lúcuma o calabaza, y hasta textiles, cuyos restos se hallaron posteriormente en los fogones ceremoniales.
En ellos, el fuego cobraba especial relevancia por ser elemento de unión entre tierra y cielo, apuntó a Efe el arqueólogo Ignacio Alva, director del equipo de Vásquez e hijo del descubridor de las tumbas del Señor de Sipán, Walter Alva.
Ignacio Alva, que dirige las excavaciones desde 2007 y vive a escasos metros del yacimiento, señaló que Ventarrón representa el origen de las culturas del norte de Perú, una civilización dedicada a la agricultura e intercambios comerciales, y ubicada al pie de un cerro que simbolizaba el centro del cosmos.
Algunos colores de la montaña como el negro o el blanco son los mismos que ilustran en Ventarrón el mural policromado más antiguo de América, de 4.000 años de antigüedad y que representa la caza de venados con redes.
Según el experto, la imagen del venado cautivo pretende revivir una hazaña colectiva, donde toda la comunidad participaba en su captura, y pertenece a la segunda fase de un templo de barro que se construyó a lo largo de tres periodos.
Bajo la forma de una pirámide, de unos veinte metros por cada lado, el templo fue parte de un núcleo religioso comparable a la ciudadela sagrada de Caral, de 5.000 años de antigüedad y situada más al sur, dijo Alva.
Gracias a las excavaciones, el poblado actual de Ventarrón se ha beneficiado de un sistema de desagüe y está esperando el asfaltado de las calles.
Los descubrimientos, que están dando empleo a la mayoría de la población local y que seguirán dando sorpresas por muchos años, según el arqueólogo, podrían completarse el próximo año con una ruta turística que dará a conocer los alcances de la investigación. EFE